De niño hiperactivo a nadador superdotado
Revoltoso e hiperactivo en su niñez, Michael Phelps se transformó en una de las leyendas del deporte con ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, contruyendo su vida de nadador a base de esfuerzo, voluntad y ante todo un talento natural excepcional.
Cuando era niño no podía estar quieto. Ahora que es campeón, en cambio, demuestra una serenidad impresionante para sus 23 años. Entre estas dos épocas, el de Baltimore encontró en el agua su elemento. Con apenas 11 años, conoció en las piscinas de Maryland a un visionario, Bob Bownan, que creyó ver un gran potencial en este pre-adolescente. Debbie y Fred, los padres del futuro fenómeno, estuvieron encantados de confiarle al revoltoso Michael, convencidos de que los duros entrenamientos de la disciplina lo calmarían.
En realidad, Bowman había encontrado una mina de oro. En cuatro años, formó a este joven más bien patoso de cuerpo longilíneo, con brazos y piernas interminables y orejas despegadas. Con 15 años, Phelps viajó por primera vez con el equipo olímpico a Sídney, convirtiéndose de paso en el más joven seleccionado olímpico masculino norteamericano desde 1932. Pero no fue como un simple espectador, sino como actor, ya que obtuvo un prometedor quinto puesto en los 200 mariposa. Pocos meses de la cita australiana estableció el primero de los 29 records del mundo individuales que ha batido en su carrera hasta el día de hoy. Estos 200 metros mariposa de 2001 convirtieron además a este hijo de policía y de directora de escuela en el más joven plusmarquista mundial de la natación (15 años y nueve meses). Bowman siguió trabajando con su pupilo, a quien convirtió en una «máquina de ganar».
«Me da miedo todo. Es mi trabajo. Tengo que concentrarme en todas sus etapas individuales y ver como crece. Su trabajo (de Phelps) es tener cuidado el día D. El mío es saber qué pasa los tres días», comenta a menudo Bowman. Ambos pasan horas en la piscina, desde las 06h30 de la mañana, prácticamente seis días por la semana, los 12 meses del año. Tras una década de colaboración -y seis medallas de oro en Atenas-, los dos se conocen muy bien y son muy cómplices.
Mientras programaba la gesta de Pekin, por la que la marca Speedo le ha prometido un millón de dólares, Phelps se convirtió en Melbourne en el nadador más laureado de la historia en un mundial, con siete medallas de oro aderezadas con cuatro records del mundo individuales.
Y la historia estaba encaminada para la proeza del «Cubo» de Pekín… Tiene un cuerpo «perfecto». Calza un 49, pesa 84 kg, mide 1,93m y tiene una envergadura (medida de los brazos extendidos en cruz) de ¡2 metros!. El pequeño de los Phelps viene además de una familia de muy ligada a la natación, debido a la afición de sus pades, y sus dos hermanas, Hilary y Whitney, llegaron a firmar buenos resultados en competiciones.
Whitney, cinco años mayor que él, logró con apenas 14 años el bronce en 200 metros mariposa en el Mundial de 1994. A las selecciones olímpicas de 1996 llegó con el mejor crono nacional y el tercero mundial, pero terminó sexta y se quedó fuera de los Juegos de Atlanta.
Compartí tu opinión con toda la comunidad