Se viene un clásico con sabor a oro olímpico
En una finalísima anticipada, los seleccionados de Argentina y Brasil están listos para enfrentarse el martes en semifinales de Pekín-2008 en la que el ganador estará a un paso de la gloria.
Los gigantes del fútbol sudamericano (que vienen agotados luego de ganar sus respectivos partidos ante Camerún y Holanda respectivamente en sendos tiempos de alargue) chocarán en el estadio de Pekín desde las 10:00 horas de Uruguay.
«A Brasil lo respetamos mucho como ellos nos respetan a nosotros», resumió el técnico albiceleste Sergio Batista, mientras destacaba «la confianza de ganar la medalla de oro» y revalidar el título que obtuvo en los precedentes Juegos de Atenas 2004.
El juego de mañana «va a ser un clásico», dijo Batista que no deja de tener en cuenta que los equipos llegarán cansados al encuentro porque «los dos tuvimos que jugar 120 minutos el sábado». «Ellos también deben estar preocupados por nosotros», dijo en rueda de prensa apenas concluyó el partido que la albiceleste le ganó en tiempo de adición a los holandeses, dejándolos fuera de camino con gol de Angel Di María, que recibió una asistencia del brillante Lionel Messi.
No hay constancia de que Dunga, el técnico brasileño que busca la primera medalla dorada olímpica para su país, esté preocupado, pero por lo menos debe estar discurriendo la fórmula que utilizará para batir a sus eternos rivales, campeones vigentes de la disciplina.
La selección de Brasil instaló la tarde de ayer su campamento en la Villa Olímpica de Pekín.
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