Estados Unidos ganó ayer en el "Cubo de agua" de Pekín la prueba de relevos 4x100m libres, lo que otorgó a Michael Phelps su segundo oro en la campaña olímpica y un nuevo récord mundial.
En una carrera que será recordada por mucho tiempo, Jason Lezak fue el héroe de su equipo en el último relevo al vencer in extremis al francés Alain Bernard y dar la victoria a Estados Unidos, pese a que los galos llegaron con una cómoda diferencia a los 300 metros.
La nueva marca mundial estadounidense fue establecida en 3´08´´24, tras el 03´12´´23 obtenido por el mismo equipo la víspera.
Los franceses tuvieron que consolarse con la plata y un nuevo récord europeo, con 3´08´´32. En tercer lugar arribaron los australianos, con 3´09´´91.
En la misma prueba, el australiano Eamon Sullivan batió el récord del mundo de 100 metros libres en 47 segundos y 24 centésimas en el primer relevo, superando la plusmarca de 47´´50 que ostentaba el francés Alain Bernard desde el 22 de marzo pasado en Eindhoven (Holanda).
Phelps cosechó así su segunda medalla en los Juegos tras ganar el lunes el oro en los 400 metros estilos batiendo incluso su propio récord mundial de la especialidad que dejó en los 04:03:84.
El nadador estadounidense quiere llegar a conseguir ocho medallas de oro.
El japonés Kosuke Kitajima conservó su título olímpico de los 100 metros pecho, con un crono de 58.91, en una final que ganó delante del noruego Alexander Dale Oen (59.20) y del francés Hugues Duboscq (59.37).
Kitajima, que se convirtió en el primer nadador de la historia en bajar de los 59 segundos, mejoró la plusmarca mundial que tenía desde hace dos años el estadounidense Brendan Hansen (59.13), campeón mundial en 2007, que entró cuarto este lunes en el ‘Cubo’ con un tiempo de 59.97.
Compartí tu opinión con toda la comunidad