China y EEUU comienzan la batalla por la supremacía
Los dirigentes chinos no le dan mucha publicidad a su objetivo, pero sueñan con destronar a Estados Unidos de su primer lugar en el medallero con ocasión de los Juegos Olímpicos de Pekín para afirmarse como una nueva gran potencia deportiva.
Tras la caída de la URSS, Estados Unidos aprovechó los Juegos de Atlanta en su propia casa en 1996 para hacerse con el primer lugar de las medallas de oro y ya no lo han vuelto a dejar desde entonces.
Los chinos quisieran devolverles la bola pero la tarea parece ardua, incluso aunque en la escena deportiva, tanto como en la política o la económica, China es una nación en ascenso.
Sobre el papel, la distancia parece aún importante entre los dos países, ya que en Atenas 2004, Estados Unidos se llevó 36 títulos, es decir, 4 más que China, y 102 medallas en total, que supusieron 39 más que los chinos. Pero después de la designación de Pekín en 2001, China ha puesto todo su empeño para tener éxito en «sus» juegos y no sólo en el ámbito de la organización. Ha invertido en programas a detectar y formar campeones desde su más tierna edad y confía en que estos esfuerzos acabarán dando sus frutos. Esa es, por otro lado, la opinión de sus rivales estadounidenses que, a imagen del presidente del Comité Olímpico Estadounidense (USOC), Peter Ueberroth, decidieron tomarse la «amenaza» muy en serio.
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