TOUR DE FRANCIA

Carlos Sastre, a una etapa de la victoria

El español Carlos Sastre (CSC) conservó su malla amarilla y es el virtual ganador del Tour de Francia, tras disputarse la 20ª etapa, una contrarreloj de 53 km, ganada por el alemán Stefan Schumacher (Gerolsteiner), ayer, en Saint-Amand-Montrond.

Sastre logró la duodécima plaza, a unos dos minutos de Schumacher, pero el madrileño sólo concedió 29 segundos a Evans, que consiguió una insuficiente séptima plaza, por detrás del ruso Denis Menchov.

«Creo que esto es fruto de la confianza que me tienen Bjarne Riis, los directores deportivos del CSC y mis compañeros de equipo. Todas las decisiones se toman colectivamente. Todo el equipo se brindó al 100%; y mucha gente ha creído en mí», declaró emocionado el vencedor. En la clasificación general, Sastre saca 1 minuto y 5 segundos a Evans, mientras que al escalador austríaco Bernhard Kohl está a 1 minuto y 20 segundos. Cansado sobre el final del Tour, el australiano no pudo recortar el minuto y 34 segundos que le separaban del malla oro en la salida de Cérilly.

Ya subcampeón el año pasado, por detrás de otro español (Alberto Contador), Evans se vio por debajo de sus marcas habituales.

«Sastre hizo una supercrono, fue una real sorpresa. Pienso que (Fabián) Cancellara le dio informaciones útiles», señaló Evans.

El alemán Schumacher, ya vencedor de la primera contrarreloj del Tour, el 8 de julio en Cholet, volvió a saborear las mieles del triunfo, batiendo por 21 segundos al campeón del mundo de la disciplina, el suizo Fabián Cancellara, en un recorrido en el que pedaleó a casi 50 km/h.

Contra todo pronóstico, Kohl conservó su plaza en el podio al conseguir la novena plaza de la contrarreloj, a sólo 16 segundos de Evans. El ciclista se convertirá en el primer austriaco en estar presente en el cajón de París.

El luxemburgués Frank Schleck, por su parte, no brilló. El ciclista pasó de la segunda a la sexta plaza antes de la última etapa del domingo, la llegada a los Campos Elíseos parisinos.

Por otro lado, su hermano Andy, sí que logró salvar los muebles, consiguiendo la camiseta blanca que le coronará el domingo como mejor promesa. El luxemburgués, que quedó a más de cuatro minutos de Schumacher, solo cedió unos cuarenta segundos al checo Roman Kreuziger.

«Preveíamos una batalla cerrada, pero no fue el caso», reconoció el responsable de su equipo (Silence), el belga Marc Sergeant. «He visto desde el comienzo que no estaba a gusto en la bicicleta», agregó.

Tras el primer control, a los 18 kilómetros, la suerte ya parecía echada para el maillot amarillo que, incluso, en los últimos metros se permitió el lujo de relevar a algunos corredores para intentar borrar un poco su imagen de ciclista a la sombra de los otros, que le pesa desde el comienzo de su carrera.

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