En Uruguay el ciclismo fue lo mejor del año: Milton Wynants apagó la sed de medallas
En los últimos días, las agencias noticiosas se ocuparon de informar sobre las designaciones de los deportistas del año en varios países.
En dichas informaciones, el nombre de nuestro compatriota Milton Wynants estuvo en el tapete. Por tal motivo, reproducimos textualmente las informaciones surgidas desde las agencias cablegráficas:
El ciclista Milton Wynants, 28 años, le devolvió este año a los aficionados celestes la sonrisa perdida hace más de medio siglo, al traer desde Sydney una medalla de plata. Hacía 52 años que los deportistas uruguayos no ganaban una presea plateada en Juegos Olímpicos. La última la conquistó el 9 de agosto de 1948 en Londres el remero Eduardo Risso, que ese día se quedó con el segundo lugar del podio en la categoría de single scull, detrás del australiano Mervin Wood. Por otra parte, desde que Washington «Cuerito» Rodríguez logró la medalla de bronce el 23 de octubre de 1964, en la categoría 54 kilos de boxeo, la sequía fue total.
El segundo lugar de Wynants en la prueba por puntos en los Juegos de Sydney, detrás del español Joan Llaneras, fue recibido con enorme alegría por los aficionados del deporte del pedal. En particular, la emoción embargó a los seguidores del Club Nacional, equipo al que Wynants defiende en las competencias locales, y a los habitantes de Paysandú, 378 km al noroeste de Montevideo, de donde el nuevo héroe deportivo uruguayo es oriundo. Su hazaña le hizo merecedor –en este pequeño país sudamericano de 3,2 millones de habitantes– de la Orden al Mérito Deportivo, que le confirió en propias manos el presidente Jorge Batlle, en presencia del ministro de Deporte, Jaime Trobo, y del titular del Comité Olímpico Uuguayo (COU), Julio Maglione. La de Wynants fue «la mayor hazaña del deporte uruguayo en los últimos 50 años, si contar el fútbol», comentó al concluir la competencia su director técnico, Alberto Velázquez. El hecho deportivo del año en Uruguay reviste también una significación adicional, ya que la competencia por puntos en pista no figura en los calendarios locales.
La consecuencia inmediata del logro de Wynants fue el retorno de las pruebas en pista a Montevideo, cuyo Velódromo Municipal, adormecido por lustros, recobró el dinamismo de sus mejores jornadas, que parecían condenadas a permanecer en el olvido.
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