UN TRISTE PEÑAROL CLASIFICO A LA LIBERTADORES

Para pasar la Navidad en paz

Por Hebert Rodriguez Diago

Finalmente no festejó Peñarol, aunque logró el pasaje a la Copa Libertadores para la edición de 2001 al vencer en la noche de ayer por tres goles a cero al novel equipo de Tacuarembó.

La misma soledad en las tribunas que caracterizó cada encuentro aurinegro. La misma tristeza en el equipo. Peñarol no contagia alegría. Por el contrario, simplemente cumple con los compromisos, pero su protesta por jugar la Liguilla es visible. Nada de festejos, un simple saludo levantando la mano y al vestuario.

Los mismos argumentos para ganar los partidos, la misma jugada en un saque lateral que repitió por tercera vez en la temporada y que culmina en gol.

La contundencia en el arco rival fue el factor que llevó al equipo a la Copa Libertadores. Pues de fútbol fue lo mismo que mostró en los cinco partidos de la Liguilla y en casi todos los últimos del campeonato Clausura.

Sin jugar bien, gana.

Frase que practicamente se repitió a lo largo de todo el año como un tañido aburridor.

 

2001 quizás sea otra historia

No fue un buen año para los mirasoles. Les costó demasiado clasificar a la Copa y lo hicieron como terceros, detrás de Nacional, campeón Uruguayo, y Defensor Sporting, ganador de la Liguilla.

Obtuvo solamente el torneo Clausura pero no con total claridad, ya que el hecho de que Defensor Sporting impugne la validez del mismo en los tribunales de la AUF así lo demuestra.

Se cerró una temporada para Peñarol y lo hizo con el ceño fruncido y muchos extrañan nostalgiosos aquellos festejos desbordantes de alegría y color de los aurinegros en los años del quinquenio, por ejemplo.

No habla con la prensa y aquellos hinchas que no tienen posibilidad de concurrir al estadio, pero que son fieles como tantos otros a través de las radios, diarios y televisión, jamás tienen la posiblidad de escuchar a sus ídolos. Quizás muchos otros tampoco siquiera puedan verlos a través de la televisión.

Pero no importó. Peñarol terminó enojado con todo el mundo y se encerró pensando que el todos los demás están equivocados.

Así fueron y son las cosas.

Ahora solamente deberá prepararse para encarar con otra disposición la temporada 2001. Unos pocos días de licencia, que servirán para descansar la mente, fundamentalmente, y luego nuevamente al trabajo, pues los compromisos por la Libertadores se vienen rápidamente.

 

Bengoechea abrió el camino

Krasouski paró a su equipo con una línea de cuatro en el fondo, cuatro volantes y dos puntas, como para darle dura lucha al equipo que tenía la necesidad de ganar.

Y en parte lo logró, ya que realizó un buen partido y el resultado final no refleja nuevamente la realidad del partido. Algo similar a lo que le pasó a Cerro, último rival de los aurinegros, en cuanto al score.

Es cierto que los de tierra adentro no supieron definir cuando las oportunidades se dieron y sin embargo algunos errores permitieron que Peñarol anotara. Como por ejemplo el primer gol de Bengoechea, con una receta que ya aplicó durante el año. Un saque lateral a la altura del área, Tacuarembó que se durmió y Bengoechea que llegó sin ángulo para definir pero, con la calidad que lo caracteriza, se las ingenió para tocar suavemente el balón por encima del arquero que salió a buscar el centro. Claro, Modernell pensó la lógica, pero con Pablo no es tal, pues el ingenio del diez aurinegro y su creatividad no tienen límites.

El gol llegó en el mejor momento de Tacuarembó, cuando tenía el partido controlado, jugaba mejor y había creado dos o tres chances que no capitalizó. Luego poco más en el primer tiempo, salvo un mano a mano entre Bueno y Modernell que ganó el arquero.

 

Tacuarembó mantuvo bien en alto su dignidad, pero Vázquez lo mató

Apenas comenzó el segundo tiempo, Tacuarembó salió con todo en busca del empate y Peñarol, como es su caracteristica devolvió ese ímpetu con contragolpes. El partido anunciaba que podía ser más animado y quizás más abierto. Corrían tres minutos cuando Sánchez, el mejor jugador de la cancha, desnudó una vez más los problemas del fondo aurinegro. Todavía había tiempo para subsanar el error del primer tiempo y empatar el partido. Entonces corrió por izquierda e ingresó zigzagueando al área rival, enfrentó a Enrique De Los Santos, último obstáculo para convertir el gol, lo dejó parado como un poste y el aurinegro, cuando se vio superado, le tocó el pie de apoyo. Tremendo penal por donde se lo mire. Además solamente usando el razonamiento, Vázquez, el árbitro, debió darse cuenta que no había ninguna necesidad de tirarse, pues el jugador iba a convertir. Sin embargo, ante la sorpresa de todos y las protestas masivas de los jugadores de Tacuarembó, no sancionó. Quizás ahora el tema de las famosas «garantías» esté cumplido y también esto sirva de lección para saber que los árbitros esta vez ayudaron a Peñarol.

Los aurinegros, que oficio tienen y mucho, aprovecharon nuevamente la distracción de los jugadores que reclamaban al árbitro y contragolpearon con velocidad, para que Carlos Bueno llegara para definir y convertir el segundo.

Los rojos y blancos sintieron el impacto y el ímpetu sobre el rival ya no fue el mismo. Transcurridos unos minutos y cuando intentaba recuperarse para seguir peleando, y luego de pegar un tiro en el palo Sánchez, y Abascal errar un gol cantado dentro del área chica, Carlos Bueno, que fue el mejor jugador de Peñarol, en una espectacular jugada individual convirtió otro golazo y liquidó el partido.

Después, por más que Tacuarembó jamás bajó los brazos y demostró toda su dignidad, le fue imposible por lo menos descontar. Peñarol no mostró más de lo que realizó en todo el torneo: prácticamente nada de fútbol pero con un argumento letal para los rivales, su contundencia a la hora de definir en el área rival. Ayudado por un jugador que en la temporada que viene puede ser una gran realidad. Carlos Bueno en la Liguilla fue fundamental, incluso se convirtió en el goleador del torneo compartiendo el galardón con el brasileño Eliomar. Peñarol clasificó empatando dos partidos y ganando tres, pero no dio para festejos. Humildemente los jugadores abandonaron el terreno y no hubo demostraciones de alegría. Sólo la sensación del deber cumplido.

Ojalá que el año que viene la película aurinegra sea distinta y el desarrollo de la misma mucho más alegre. Por lo menos la clasificación al mayor torneo continental de clubes sirve para que los aurinegros puedan pasar la Navidad en paz.

 

PEÑAROL 3

Adrián Berbia (6)

Luciano Barbosa (4)

José De Los Santos (4)

Joe Bizera (4)

Darío Rodríguez (5)

Marcelo Romero (5)

Serafín García (5)

Gabriel Cedrés (5)

Pablo Bengoechea (5)

Luis Romero (4)

Carlos Bueno (7)

 

DT: Julio Ribas.

Suplentes: Luis De Agustini, José María Franco. Cambios: 53´ Marcelo De Souza (5) por Marcelo Romero, 75´ Nicolás Rotundo (4) por Serafín García, 89´ Fabián Césaro (-) por Carlos Bueno.

 

TACUAREMBO 0

Hugo Modernell (5)

Gonzalo Goyén (5)

Jorge Moncecchi (5)

Darwin Quintana (5)

Delmar Escotto (6)

Amaranto Abascal (6)

Matías Rosa (4)

Guillermo Almada (6)

Nicanor Leal (5)

Aldo Díaz (4)

Vicente Sánchez (8)

 

DT: Ariel Krasouski.

Suplentes: Gastón Lara, Maximiliano Lima, Héctor Vázqu
ez. Cambios: 51´ Blasie Momó (4) por Matías Rosa, 76´ Hugues M´Biacop (4) por Nicanor Leal.

 

Goles: 27´ Pablo Bengoechea (Peñarol), 48´ y 55´ Carlos Bueno (Peñarol).

Tarjetas amarillas: 16´ Gonzalo Goyén (Tacuarembó), 37´ Guillermo Almada (Tacuarembó), 60´ Vicente Sánchez (Tacuarembó), 78´ Luciano Barbosa (Peñarol), 84´ Luis Romero (Peñarol), 85´ Delmar Escotto (Tacuarembó).

Cancha: Estadio Centenario.

Jueces: Martín Vázquez (4), Jorge Galati y Pablo Fandiño.

Cuarto árbitro: Julio Rabino.

Entradas vendidas: 3.585.

Público: 4.000 personas.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje