Buenas y malas
Hoy a las 20 y 15 comienza en el Monumental Luis Tróccoli la Sexagésima Novena edición de la Copa Uruguaya en la era profesional.
Para este fútbol pobre, con equipos que están seguros de que no van a poder pagar un mes de sueldo. En lo personal me reconforta que se vuelva al régimen de local y visitante. Eso le da al certamen un peso que el año anterior en el Clausura se perdió totalmente. Quienes mandan en la fijación de los escenarios se dieron cuenta del error y es bueno resaltar que se escuchó a la crítica y se corrigió como lo indicaba la razón.
Otros de los hechos favorables para señalar es el no corrimiento de los partidos por participar en la Copa Libertadores. Habla bien por sí sola esta decisión, ya que también le da peso al torneo. Ahora se sabe cómo, cuándo y dónde se juega al fútbol por el campeonato local.
Me parece atinada la determinación de no amontonar todos los partidos en el interior o en su defecto en la capital. Ha sido una vieja pelea de quien escribe. Por años no entendíamos cómo se podían jugar tres partidos juntos en el Prado o que en el Cerro se jugara el mismo día en el Tróccoli y en el Olímpico.
Esto lo conversé en más de una oportunidad con mi amigo Washington Rivero, presidente de la Mesa Ejecutiva, veo con alegría que nunca se van a jugar más de tres encuentros en tierra adentro por fecha.
Ahora empiezan los «palos», atención que al igual que en el año anterior la crítica se hace con la ilusión de encontrar eco en quienes verdaderamente definen este tipo de situaciones.
No puede ser que se juegue en verano a las 16 y 15 o 16 y 30.
En eso no estoy de acuerdo y creo que si hasta a nivel internacional se ha peleado para buscar horarios adecuados al clima, no puede ser que en nuestro país, en Rivera o en Paysandú o en Tacuarembó, en donde las temperaturas son superiores que en el Este o Sur, los partidos se disputen en ese horario. El sábado está en la tapa del libro que se debería usar en el interior para jugar de noche, al igual que en el Centenario. El domingo los partidos de canchas sin red lumínica deberían comenzar a las 17 y 30 horas y en el del Estadio a las 20 hs. Los verdaderos protagonistas, que son sin dudas los jugadores de fútbol, podrían desempeñarse mucho mejor. Me extraña que alguien que estuvo codo a codo con Maradona luchando para enfrentar a la FIFA por los horarios inadecuados del Mundial de EEUU en el 94, ho siendo uno de los directores de la empresa que define en este sentido los horarios, no se haya dado cuenta de que es imposible jugar en febrero a las cuatro de la tarde. Me refiero a Enzo Francescoli.
No me extraña en cambio la quietud de la mutual, que no hizo ninguna gestión al respecto.
Por supuesto que todo es materia opinable y habrá que adecuarse a ir al fútbol, por ahora con sombrilla y bronceador.
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