CASO BERTOLO: POMPILIO NO FUE EL CULPABLE
Para el hincha de Nacional, mencionarle a Pedro Pompilio en este momento es casi lo mismo que nombrarle al propio Satanás.
El presidente xeneise es considerado uno de los principales enemigos de los tricolores tras las informaciones que lo señalaron como el principal «culpable» de que el argentino Nicolás Bertolo no haya podido quedarse en el club para jugar la Liguilla, justo cuando el cordobés se había convertido en uno de los futbolistas más queridos por la hinchada alba.
Pero lo que no saben los parciales tricolores es que la verdadera historia que terminó con Bertolo fuera del plantel es muy diferente de la que se ha contado hasta el momento, y no es el presidente de Boca Juniors «el malo de la película», sino que el verdadero responsable de que el cordobés no esté a la orden de Pelusso es el entrenador de los xeneises Carlos Ischia.
Venía bien
La historia comenzó hace más de un mes cuando el delegado albo Alejandro Balbi realizó el primer contacto con la dirigencia del conjunto argentino y consiguió el visto bueno para la extensión del préstamo. Los días transcurrieron bajo el optimismo de los tricolores primero y los posteriores nervios cuando el documento habilitante no llegaba, hasta que el pasado lunes 30 (cuando vencía el plazo) se decidió definir la situación, por si o por no.
Eran las tres de la tarde aproximadamente cuando el gerente deportivo Daniel Enríquez y uno de los integrantes de la Comisión de Contratos se comunicaron telefónicamente con el vicepresidente de Boca Juniors, José Beraldi, quien confirmó que la extensión del préstamo estaba redactada y que uno de los cadetes de la institución se encontraba camino a la AFA para que ésta la enviara a la AUF, obviamente con el visto bueno de Pompilio.
Quiso el destino que un par de horas antes nada más el entrenador xeneise recibiera noticias de último momento acerca de las inminentes transferencias de varios de sus futbolistas, entre ellos Pablo Ledesma (al Catania), el juvenil Luis Ibáñez (Dínamo Zagreb),
Mauro Boselli que coquetea con Estudiantes pero seguiría su carrera en Europa, quizás en Lazio y Sebastián Nayar, otro joven sumido en medio de una controversia por su pasaje al Recreativo Huelva.
Bajo esta realidad el entrenador habría visto su plantel «demasiado» disminuido por lo que solicitó a los dirigentes la presencia de todos los jugadores del club en el retorno a los trabajos, entre ellos Bertolo. Ante el pedido del técnico dicen que deslizó la posibilidad de renunciar si no atendían su pedido el cadete xeneise recibió una llamada en su celular, detuvo su camino y regresó a la sede del club, terminando con la ilusión de los tricolores.
El volante cordobés se presentó ayer en la Casa Amarilla para comenzar los entrenamientos con su club, en un movimiento caracterizado por la presencia de Calvo, las ausencia de Ibarra (no firmó contrato), Martín Palermo, que estuvo participando de un torneo de tiros libres en Estados Unidos junto a Messi, Ronaldinho y Rafa Márquez y la aparición fugaz de Riquelme, que llegó y se fue enseguida. Así terminó la verdadera historia de la frustrada extensión del préstamo de Bertolo a Nacional, la que tuvo como protagonista a un cadete y como «enemigo» de Nacional a Ischia, no a Pompilio como muchos pensaban.
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