SUDAMERICANO. ARGENTINA SE CORONO CAMPEON AL DERROTAR A URUGUAY 100 A 95

Valió el esfuerzo celeste

Después de un primer cuarto flojo en el que Argentina colocó un parcial de 12-0 para pasar por 23 a 16 y cerrar por 7 el primer tiempo, 28-21, Uruguay se acomodó mucho más en el trámite del partido.

Es que el período inicial de 10 minutos lo jugó mal, cayó en pérdidas, desatenciones defensivas pero sobre todo le permitió tiros cómodos a Argentina que no los desperdició. Dentro de esa cuarto Uruguay había tomado 5 puntos de ventaja, 16-11, cambiando gol por gol -Aguiar y Barrera en la conversión- pero le costaba más sacar el lanzamiento.

En el segundo cuarto, Argentina comenzó a estirar ventajas porque además tomó rebotes ofensivos ante la pasiva defensa celeste. Esas segundas opciones sumadas a la carga de Román González, también en maniobras personales, le permitió tomar 11 puntos de ventaja. Con Uruguay perdido y sin chances de anotar apareció García Morales para convertir, y Barrera y Batista con mucho más corazón que técnica.

Así Uruguay, tratando de disimular la defensa férrea de Quinteros sobre Mazzarino, encontró su gol. Se activó en defensa, Castrillón volvió a ser importante, también con algún triple y de esa forma llegó a colocarse 47-48 a falta de 30 segundos. Sin jugar bien el equipo celeste se la rebuscaba con otras virtudes. Jauri le dio descanso a Mazzarino un par de minutos por la marca de Quinteros (12 en el primer tiempo) pero a la vez el entrerriano lo quebraba con facilidad en defensa para anotar.

Al descanso Uruguay se fue apenas tres puntos abajo, luego de que el propio Quinteros anotara un doble. El mérito de Uruguay estaba en la reacción más en base a corazón que a juego. Pero igual servía y más aún con el público chileno a favor. Por eso la segunda parte se iba a jugar de otra manera, no iba a ser lo mismo para Uruguay ingresar a jugar la segunda mitad con 11 puntos abajo en vez de 3. Estaba claro.

Pero el segundo tiempo lo mejor de Uruguay estuvo por el lado de García Morales. Cargó con el equipo a cuestas, sacó faltas, puso libres y lideró la reacción. Argentina sin Quinteros pierde mucho; Narvarte lo volvió a dormir en el banco y Uruguay se volvió a acomodar en el partido. Pero fueron únicamente momentos, rachas, porque Argentina se fue 13 puntos arriba, 76 63.

Costaba mucho remar porque siempre estaba esa brecha de 7 u 8 puntos que no se podía descontar. En el último segmento Uruguay tiró el resto. Salió a matar o morir. Fue adelante y llegó a igualar el partido en dos ocasiones, en 81 y 83 con García Morales como estandarte.

El final estaba para cualquiera, pero apareció la mano innecesaria de un arbitraje mediocre y falto de jerarquía total. García Morales penetró para anotar cuando el partido estaba 94-96 y de forma increíble, por lo inexistente, los árbitros sancionaron una falta. Un invento enorme como la Arena de Puerto Montt. Porque Uruguay pudo igualar el partido y otro hubiera sido el final. Increíble.

Al final entre Stanic, Román González y Diego García liquidaron el pleito y se llevaron el Sudamericano. Lo de Uruguay fue digno, valió el esfuerzo ante un rival que estuvo al alcance pero no se pudo. Qué pena.

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