Fue la primera derrota celeste en 30 años de Mundiales

Uruguay – Hungría y aquel "partido del siglo"

La presencia de los húngaros enfrentando a los celestes en el césped del Campus fernandino, nos trasladó al año 1954, cuando ambas selecciones, claro que con otros nombres (¡y qué nombres!), disputaron por semifinales de la Copa del Mundo, lo que fue inmortalizado por la prensa internacional como «el partido del siglo».

Hungría goleando

Fue el 30 de junio en la ciudad de Lausana, por el Mundial de Suiza. Los húngaron contaban con la selección más poderosa que jamás en su historia lograron superar. Debutaron con un 9-0 sobre Corea del Sur, y en esa primera fase, con ambos equipos ya clasificados, golearon 8-3 a Alemania Federal, que le puso varios suplentes para preservar a los titulares, en decisión que a la postre resultaría acertadísima.

Otra victoria, 4-2 sobre Brasil en Cuartos de Final, colocó a Hungría en semifinales donde debía enfrentarse con la celeste defensora del título de 1950.

Uruguay también goleando

El camino recorrido por los celestes hasta llegar al «partido del siglo» fue similar al transitado por Hungría.

Uruguay debutó con un 2-0 sobre Checoslovaquia, luego 7-0 a Escocia en primera fase, y 4-2 a Inglaterra en Cuartos de Final, partido en el que se lesionó Obdulio Varela al festejar su gol.

Así llegaron ambos al gran día.

«El partido del siglo»

Sin sus máximos líderes salieron los equipos al campo de juego. Eran indisimulables las ausencias de Obdulio Varela y Ferenc Puskas, ambos lesionados. En filas orientales tampoco pudieron alinear el «Cotorra» Míguez y Julio César Abbadie, sustituidos por Hohberg (en este caso el sustituto hizo olvidar al titular) y Souto. Al Gran Capitán lo reemplazó Carballo.

Czibor y Hidegkuti pusieron a Hungría lejos del alcance de los celestes, que de la mano de Hohberg alcanzaron dramática igualdad, forzando el alargue al que llegaron exhaustos.

Kocsis, la diferencia

Autor de tres goles ante Corea, cuatro frente a Alemania, y dos ante Brasil, Sandor Kocsis, a la postre máximo artillero del certamen con 11 goles, siendo superado sólo por el francés Just Fontaine en el Mundial de 1958 cuando marcó 13, resultó el verdugo de la tarde.

En el alargue marcó dos goles poniendo un inalcanzable 4-2 en favor de los europeos, que de esa forma concretarían la primera derrota celeste en la historia de los Mundiales. En 30 años de estas competencias Uruguay no había perdido nunca. Nadie nos había vencido ni en Colombes 1924, ni en Amsterdam 1928, ni en Uruguay 1930, ni en Brasil 1950, ni en lo que iba de Suiza 1954.

Treinta años de invicto acabaron en los pies de Kocsis, pero, por más que el traspié haya calado hondo, al punto que algunos de nuestros muchachos lloraron en vestuarios desconsoladamente, el tiempo ha hecho que aquella derrota se transformara en orgullo de celestes y magyares.

«Nunca habíamos enfrentado…

…a un equipo tan bien dotado técnicamente y tan aguerrido» declaraban los vencedores, agregando que «el tremendo esfuerzo que nos implicó vencer a Uruguay seguramente incidirá a la hora de decidir la final ante Alemania».

Y así fue.

La misma Alemania que había sido vencida 8-3 en primera fase, le dio vuelta la final a los húngaros que con goles de Puskas y Czibor se habían puesto 2-0. Tres a dos para los teutones marcó el tablero del estadio de Berna, consagrando a Alemania por primera vez como Campeón del Mundo.

Pero lo que más se recuerda del Mundial 1954 no es la formación teutona que se quedó con el título, sino la exposición futbolística que desplegaron húngaros y uruguayos en lo que fue denominado como «el partido del siglo».

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