Otra más y van…
El equipo de la Farola, la nina del Parque Rodó, al decir del talentoso Jaime Roos, anotó anoche otro campeonato más en su rica historia plagada de triunfos en las últimas décadas.
Defensor Sporting obtuvo en forma brillante la Liguilla Prelibertadores al ganarle en forma contundente a Rentistas por cuatro goles a uno.
La gente fue a ver la vuelta olímpica del equipo que en los últimos anos se metió como una cuna entre los grandes de nuestro fútbol, para pelearle, con desventajas, palmo a palmo cada torneo en el que participa.
Por esta razón se ganó la simpatía de mucha gente, principalmente hinchas de los equipos en desarrollo que ven cómo los violetas se transforman en el vengador de los «chicos».
Estructuralmente grande, realizó todo para transformarse en el mejor equipo del ano, y los temas políticos sobre el final del torneo Clausura y en las finales, dejó la duda de qué hubiera pasado, si estos se hubiesen manejado distinto.
De todas maneras, prosiguió en el mismo camino del campeonato largo y llegó al petit torneo para confirmar el trabajo realizado, culminando con la conquista del título en forma invicta.
«Sube que sube y sube… » contínua la letra de la canción que Roos escribió para el equipo de sus amores. Y esto quedó demostrado una vez más.
Con un equipo compacto, ordenado tácticamente, prolijo en todas sus líneas, que juega muy bien al fútbol y que cuenta con jugadores desnivelantes que le da variadas oportunidades de gol, transitó los cortos vericuetos de la Liguilla. Contó con Magallanes en un expléndido momento y desequilibró a los rivales, Marcelo Tejera fue el capitán de un barco, bien conducido por Keosseian que llegó al puerto de la playa Ramírez, para desembarcar frente al Parque Rodó con la copa de campeón.
Eliomar no se quedó atrás y aportó una bodega llena de goles para que todos juntos pudieran escribir en la historia del fútbol un récord impresionante de goles y partidos invictos.
El destructor Defensor, que dio por tierra en los últimos 34 compromisos con todos los rivales, no respetando ni siquiera a los llamados «grandes» Nacional y Penarol, tendrá un fin de ano saboreando ese néctar que da el ganar campeonatos.
Fue justicia, por todo lo que hizo durante el ano, saliendo a todas las canchas en todo el país.
Fue justo, pues es el mejor equipo del medio sin lugar a dudas, con un plantel de figuras de primer nivel que muchas veces quedaron en el banco y que serían titulares en cualquier equipo de nuestro medio.
Fue lógico, porque, salvo contadas excepciones, siempre convirtió varios goles por partido, los que sumados dieron las cifras históricas que hoy se manejan.
Del partido de anoche, no vale la pena hablar. Fue anecdótico pues desde el primer minuto hasta el último fue netamente superior ante un Rentistas que sólo vino a defenderse, no pudo y se llevó una goleada. Fueron cuatro los goles, pero pudieron ser muchos más.
Nadie se equivocó, fueron a ver la vuelta del campeón y los jugadores se la dieron, para que la hinchada disfrute con su equipo. Le llevaron la copa que tomaron del suelo humillando al presidente de la Mesa Ejecutiva que tuvo la altanería de ir a entregar el trofeo al equipo que días atrás pidió su renuncia. Se puede decir que simplemente Rivero cumplió con lo que debe hacer, pero por las dudas, coherentes los dirigentes y los jugadores no quisieron recibirla de esas manos.
Rivero fue a cumplir con su trabajo como lo hizo con los otros equipos campeones, pero fue humillado ante el Estadio con un hecho que no esperaba.
No importa, eso también es anécdota pero por justicia hay que escribirlo.
Lo importante es que Defensor Sporting agregó una distinción más en su sede y en los corazones de sus hinchas.
Pues los veteranos y los jóvenes que alentaron al equipo, al igual de lo que dice Jaime Roos «dale más piola que llega hasta el sol», solo quieren darle rienda suelta a la alegría en el Parque Rodó.
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