Darío y su inolvidable debut con gol, los canadienses y el rock celeste

Público: Realmente había muy poco público para acompañar a la celeste. Es que la selección de Passarella aún no ha encontrado el feeling necesario que se precisa para afrontar algo tan importante como son las eliminatorias. Pero aún hay esperanza.

Llegada: Los húngaros fueron los primeros en llegar al estadio y lo hicieron sobre las 20 horas en un ómnibus de Orientur. En el 504 y con la matrícula 55317, para los que se juegan unos pesitos a juegos de azar.

Entradas: Prácticamente a las 20 horas, cuando se abrió el estadio, no había gente, lo que hacía presumir que no íbamos a tener un buen marco de público. Y si bien a medida que se acercaba la hora del partido comenzó a poblarse, estuvo lejos de tener lo que se puede llamar razonablemente una buena asistencia.

Pintados: La magia de la selección igualmente contagia aunque sea a los más chiquitos, porque en una breve recorrida que hicimos por fuera del estadio, vimos a algunos niños con sus caritas pintadas con trazos celestes y blancos. Y está bien contagiarlos desde pequeños.

Prensa: Prácticamente todo el grueso de la prensa capitalina se encontraba en Maldonado y por cierto había algunos medios de prensa del interior. Es que a la selección hay que seguirla a muerte… ¿O no?

Bandera: Si bien el contingente de banderas fue escaso, de todas formas destacamos una que realmente llamaba la atención. La misma tenía un letrero que decía: «Bandera, jurisdicción nacional»- Rock del Uruguay

Reconocimiento: La selección húngara, según pudimos averiguar, llegó a esta parte del continente bastante menguada porque sólo hay cinco de la poderosa escuadra que compite por eliminatorias. Sin embargo, es un rival europeo y siempre es bueno cotejar fuerzas con ellos pese al poderío. Vale decir que la base del equipo son jugadores que se desempeñan en el fútbol alemán, austríaco y holandés.

Trayectoria: El único jugador con extensa trayectoria de este equipo húngaro es Josef Kiprich, que tiene 70 partidos con la selección. Este futbolista –que no jugó por haberse lesionado durante el partido ante Paraguay– pertenece al club alemán Den Bosch.

Autógrafos: Cinco chicas se apostaron en la entrada por donde debían pasar los húngaros, con clara intención de solicitar autógrafos.

En la vorágine se «colaron» e increíblemente pudieron llegar al terreno de juego.

De todas formas, el objetivo era llegar al vestuario celeste, cosa que por cierto –seguridad mediante– no pudieron.

Pero se llevaron los autógrafos de los húngaros.

Canadienses: En las tribunas estaban los chicos de Canadá Soccer, plantel que participó del Torneo de las Promesas, que organizara Defensor Sporting hace pocos días.

Los chicos se ubicaron en el último lugar.

Fueron goleados en casi todos los partidos, por lo que aprender de estos futbolistas que jugaron ayer no les viene mal.

Debut: El lateral aurinegro Darío Rodríguez tuvo un debut absoluto en la selección celeste porque jamás se había calzado la casaca color cielo, ni siquiera en juveniles.

Pero para todo hay una primera vez. Anoche lo fue para el jugador carbonero.

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