Dedicatorias para todos

Jairo Castillo apareció en el camarín totalmente fuera de sí, saltando con la copa entre sus manos -no había quien se la sacara- mientras cantaba una y otra vez «me parece que el manya no sale campeón»; tras el colombiano, los cantos de los jugadores se acordaron de todos los rivales, mientras el agua de las botellas y bidones empapaban a todo el mundo en el camarín.

«Un minuto de silencio, para el Danu …», otros cantos para Peñarol y también al periodismo en general, a quien acusaron de cierto partidarismo por los «grandes» (enseguida el presidente Sobral desaprobó ese cántico) y uno en reconocimiento al gerente general de la institución Richard Marchelli que lo hizo emocionar hasta las lágrimas se escucharon en el vestidor, pero el último, cantado a viva voz por los jugadores rezaba «no se va, Polilla no se va».

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