¿Y AHORA A QUIEN LE ECHAMOS LA CULPA?

Y eso dejó con tristeza a aquellos que siempre prefieren «limpiarse» con los que antes siempre vestían de negro, en vez de buscar los errores en su propio accionar o el de su compañero, o simplemente reconocer que el rival hizo mejor las cosas.

El que la terna no haya incidido en el resultado final para el típico uruguayo es como una ofensa ya que si bien somos capaces de reconocer que jugamos mal, siempre tenemos que buscar ponerle la paja al ojo ajeno.

Otro punto positivo de los árbitros fue que desde su llegada a Montevideo se lo vio rodeados de muchos hombres, evitando así cualquier suspicacia relacionada con otra «Yosselen».

Lejos de la polémica, y a pesar de que el referee era un debutante a nivel de Eliminatorias, no le pesó el partido y pudo llevarlo casi sin sobresaltos. Siguió de cerca las jugadas y su auxiliares levantaron su bandera cuando era correcto. Incluso el cuatro árbitro mantuvo a raya a los entrenadores y bancos de suplentes. Sin sobresaltos.

Si algo se le puede recriminar a Intriago fue el mal manejo que tuvo de las tarjetas, a tal punto que en los más de 93 minutos de juego -los reglamentarios más los descuentos- no exhibió ninguna, ni amarilla y mucho menos roja, cuando en más de una ocasión aunque sea debió advertir a jugadores, no sólo de la vino tinto sino también de la celeste.

Se salvaron, entre otros, el volante por izquierda venezolano Jorge Rojas, que apeló varias veces a infracciones para frenar los embates de los uruguayos que jugaban por la derecha; Maxi Pereira, Ruso Pérez o Lucho Suárez.

También debieron ver la amarilla Diego Godín por una falta de atrás, el «Loco» Abreu por varias protestas y el lateral izquierdo caribeño Jonay Hernández.

Pero si bien estos jugadores eran merecedores de amonestación y no lo fueron, aunque esto hubiera sucedido el resultado final no cambiaría.

Otro reproche que se le puede hacer al colegiado es que adicionó sólo dos minutos al segundo tiempo, cuando se realizaron los seis cambios e incluso hubo que atender al golero y un par de jugadores venezolanos luego de infracciones que le cometieron los celestes que estaban a la desesperada.

Una última recriminación, que fue vista por pocas personas en el Estadio, sucedió durante la jugada en la que Vicente Sánchez casi rompió el horizontal y por nada marcó el 2 a 1. En la misma, Carlos Bueno fue aparentemente abrazado por un defensa vino tinto que le impidió llegar al rebote.

En definitiva fueron algunos pequeños detalles, que podrían ser considerados errores importantes por las más exigentes, pero dentro del panorama arbitral existente a nivel sudamericano y de anteriores visitas de referees que se equivocaron y mucho, se puede considerar que el trabajo de Intriago fue aceptable, y lo fundamental no influyó para nada en el empate amargo de la celeste en el Centenario.

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