Un parcial recibió una puñalada y un oficial resultó herido de bala
Independiente derrotaba en calidad de visitante a su clásico rival, Racing, por 2-0, en un partido adelantado de la última fecha del torneo Apertura argentino, cuando serios incidentes entre hinchas motivaron la suspensión del encuentro.
La agresión se originó entre ambas parcialidades en las propias gradas del estadio de Racing, cuando grupos de fanáticos del local y de Independiente comenzaron a intercambiar todo tipo de proyectiles (botellas, butacas y piedras), algunos de los cuales cayeron en el campo de juego.
La respuesta de la policía, con palos, balas de goma y gases lacrimógenos, motivó que el árbitro Horacio Elizondo suspendiera el encuentro a los 80 minutos.
Al restablecerse la calma, quedaron decenas de heridos y contusos, entre ellos mujeres y niños. Un joven hincha de Racing recibió una puñalada y tuvo que ser hospitalizado.
El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Ramón Verón, informó por su parte que 20 policías sufrieron lesiones, uno de ellos por un disparo de arma de fuego.
Verón dijo, además, que 18 personas fueron detenidas.
El desenlace no sorprendió a nadie, pues en la semana, la expectativa del partido no estuvo centrada en el juego que podían desarrollar ambas escuadras, sino en el clima de violencia que creció con el correr de los días, con amenazas de enfrentamientos y muertos entre los violentos de ambas parcialidades.
«Perder con la bosta roja es como que maten a tu vieja», rezaba un pasacalles colocado por hinchas de Racing a pocos metros del cilindro de Avellaneda.
Los barras brava de Independiente pintaron varias paredes con la leyenda: «¿Compraste chalecos (antibalas)? Cuatro muertos».
Catalogado como partido de alto riesgo, desde muy temprano la policía montó un gigantesco operativo de seguridad con 800 efectivos de la guardia de infantería y la caballería, además de un centenar de guardias privados.
En cuanto al fútbol, los goles de Independiente fueron convertidos por Esteban Cambiasso y Matías Vuoso, para el 2-0 transitorio.
En el ascenso hubo un muerto
Un simpatizante menor de edad muerto de un balazo, otro agonizante, y al menos otros diez heridos de gravedad arrojó una nueva jornada de violencia en el fútbol del ascenso argentino.
El menor murió alcanzado por balazos de la policía durante una refriega con simpatizantes del Deportivo Morón, un equipo de la tercera división en Isidro Casanova, en la periferia noroeste de Buenos Aires.
Los incidentes se produjeron cuando la policía trató de evitar que los simpatizantes derribaran un alambrado.
Otro joven herido de bala era operado a la noche en un hospital de la zona y un tercero estaba fuera de peligro.
Por lo menos otros seis hinchas resultaron heridos durante la batahola, que estalló al promediar el segundo tiempo del partido que Morón perdía por 1 a 0 con el equipo local, el Almirante Brown.
Con esta víctima se suman 164 los muertos en el fútbol argentino, en los últimos 70 años.
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