El libro del picaflor

–Troquílido ¿qué laberintos ha sobrevolado usted en las últimas horas?

–Los más diversos e inverosímiles; ¿por qué?

–¿Usted se enteró del anunció catastrófico que hizo el presidente Figueredo desde Paraguay?

–Usted no se deje impresionar como la mayoría de los que están en el entorno del presidente de la AUF que piensa que, aplicando la política del terror, va a tener a todo el mundo aterrorizado, sometido a su poder omnímodo. Mire que hay muchos que gritan en la pulpería pero callan en la comisaría.

–Parece que el presidente viene resuelto a cortar cabeza.

–Mire, usted reserve el ejemplar de LA REPUBLICA el viernes que El Picaflor promete hacer un informe muy jugoso con anuncios que hizo Figueredo y que lo ha reservado porque quiere compartirlo con los lectores cuando llegue a Montevideo, después de haber disfrutado de unas extensas vacaciones junto a su señora esposa como se le vio por la televisión en Roma, en la fiesta de gala de la FIFA. Un dirigente que vive más fuera del país que dentro del mismo, que quiere gobernar el fútbol por teléfono –¿quién paga las llamadas internacionales?– no tiene autoridad para cortarle la cabeza a nadie. Y mucho menos, a gente honesta que se gana el puchero con el sudor de su frente y que trabaja en la AUF mucho antes que Figueredo empezara a su carrera directriz en el plano internacional como asistente de Nicolás Leoz, a comienzo de la década de los noventa.

–¿En la AUF qué comentarios se escucharon?

–Los funcionarios, por obvias razones, no quieren hablar, se amparan en el silencio. Claro, El Troquílido no quiere estar en el pellejo de ellos. Que los periodistas que fueron invitados, anuncien desde Asunción que Figueredo viene con el serrucho en la mano, no le tiene que agradar a nadie. El presidente que no vaya a confundir gordura con hinchazón porque a lo mejor antes de que él le corte la cabeza a tres o cuatro, se la cortan a él los dueños del fútbol que hace tiempo lo tienen entre ceja y ceja y lo controlan más que a Maradona dentro del área chica.

–Troquílido, ¿hoy no nos va a hacer ningún adelanto?

–Top secret…

–Cuente, cuente, no sea malo.

–No alcahuetee porque le queda feo. Hay que tener dignidad. El Picaflor prometió que hasta el lunes iba a guardar silencio por razones estratégicas pero después va a incendiar la mecha para develar el plan macabro que Figueredo ideó durante sus placenteras vacaciones por Japón y Europa, donde disfrutó de los más variados placeres, a costas de las finanzas de la FIFA que paga viáticos faraónicos a los dirigentes en este tipo de circunstancias. Fíjese usted qué paradoja, mientras en el fútbol uruguayo no se sabía quién iba a descender; qué club era campeón del Clausura, por el mamarracho de Reglamento que tiene la AUF, el presidente se da el lujo de estar un mes fuera del país y como solución de fondo, anuncia que viene dispuesto a cortar cabezas.

–Un exabrupto, ¿no?

–A veces en la vida hace falta darse un baño de humildad. Hay dirigentes de mucho peso que están calientes por las vacaciones que se tomó Figueredo por lo que si regresa con amenazas y gestos altaneros, no descarte que le pasen una factura antes porque, en la calle Divina Comedia, hace tiempo que le bajaron el pulgar. Usted espere unas horas que el lunes El Picaflor va a destapar la olla y le va a cantar la justa.

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