TACUAREMBO Y MIRAMAR: LOS VERDUGOS

"Los del fondo" fueron letales

Esta vez los tricolores hipotecaron parte de su chance en el campeonato perdiendo -otra vez- con uno de los equipos que luchan por no descender a Segunda División. Habían cumplido con vencer a sus principales enemigos a quedarse con el torneo, Defensor, Danubio y River Plate -todavía le queda jugar con Peñarol- pero cayó frente a Miramar algunas fechas atrás y ahora con Tacuarembó, dos de los equipos más débiles en los papeles. Nacional también perdió puntos (en realidad rescató uno de atrás) frente a uno de los equipos que pelea arriba, Liverpool, en su único empate hasta el momento.

 

Múltiples dudas existieron en los tricolores hasta una hora antes del partido cuando se confirmó la alineación titular. Entre las seguras ausencias estaban las de Bruno Fornaroli (suspendido), Diego Arismendi y Adrián Romero -tenían cuatro amarillas- y se especuló con las bajas de Oscar y Richard Morales, algo sentidos; finalmente ninguno de ellos fue titular («El Chengue» tuvo que entrar en el segundo tiempo) al igual que Pablo Caballero, completando la nómina de seis ausencias albas.

De los futbolistas habitualmente titulares solamente actuaron ayer Alexis Viera, Mauricio Victorino, Deivis Barone, Mathías Cardaccio y Martín Ligüera; por primera vez comenzaron un encuentro en cancha Sergio Blanco y Roberto Brum, y retornaron después de bastante tiempo Pablo Melo y Gerardo Acosta. Los grandes «desaparecidos» del primer equipo albo siguen siendo Gastón Filgueiras, Diego Perrone y Diego Ferreira: el primero estuvo en el banco, los dos restantes concentraron pero quedaron fuera de la lista de convocados.

 

El que tuvo una noche «negra» fue el lateral llegado de Cerrito Gerardo Acosta, a quien la hinchada no le perdonó varias equivocaciones continuas en las primeras jugadas del partido. A «Harry» le salió todo mal y se ganó los constantes silbidos de la tribuna, hasta que en el entretiempo fue sustituído por Richard Morales.

 

Siguiendo con el misterio tricolor previo al encuentro, los primeros indicios sobre los once hombres que comenzaron jugando llegaron a través de la puerta del camarín cuando quedó entreabierta, ya que podía apreciarse quienes eran los futbolistas que «se vestían para jugar» y cuales permanecían con equipo largo para ir al banco de suplentes. Así pudo verse a Barone «mateando» mientras se cambiaba, todavía con un ojo negro a raíz de un golpe en el choque de Copa Libertadores, y a Cardaccio saliendo del vestuario con la curiosidad de saber quien sería el árbitro. En ese momento también se confirmó que el equipo vestiría camiseta azul por segunda vez en el año.

 

Respecto al encargado de impartir justicia en el juego, el árbitro Héctor Martínez, el de ayer fue el segundo partido que dirige en Primera División. Su debut fue en Liverpool – Wanderers, por la quinta fecha del Clausura, encuentro en el que mostró cuatro tarjetas rojas.

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