COI prepara su lucha contra el doping en Sydney 2000
El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció nuevos avances médicos que permitirían detectar el consumo de EPO en los controles antidoping de los Juegos Olímpicos que comenzarán el 15 de setiembre en Sydney.
«Los atletas sabrán a último momento si podremos implantar esos controles», afirmó Jacques Rogge, presidente de la Comisión de Coordinación del COI, cuyo Comité Ejecutivo se reunió en Sydney. El COI financió con un millón de dólares a un grupo australiano de investigación, pero también hay médicos trabajando en Noruega, Francia, Suiza y en otros cinco centros especializados.
EPO (eritropoietina), la hormona que aumenta el número de glóbulos rojos en la sangre y refuerza la resistencia de los atletas, se convirtió en la droga de moda en el deporte de los últimos años, pues no puede ser detectada por los controles.
Trabajo duro
«Nuestro trabajo es muy duro, seamos prudentes. Pero si las pruebas están listas para Sydney veremos cumplido un sueño», expresó Rogge. El COI y el gobierno australiano acordaron a su vez que en los Juegos de Sydney, para evitar sospechas, ya no será sólo el jefe de la Comisión Médica del organismo olímpico quien sabrá los resultados de los controles antidoping, sino que habrá también otras cinco personas autorizadas a difundir los datos. El acuerdo autoriza también la realización de controles sorpresivos en Australia dos semanas antes de que comiencen los Juegos, que estarán a cargo de la Agencia antidrogas del deporte de ese país (ASDA).
Roban enorme cantidad de la hormona del crecimiento
El robo de una enorme cantidad de una sustancia indetectable utilizada por fisicoculturistas desató en Sydney serias preocupaciones acerca de la «limpieza» de los atletas de élite australianos, señala en su edición del jueves «The Sydney Morning Herald».
«A poco más de seis meses para los Juegos Olímpicos, y cuando algunos deportes preparan sus selectivos, el momento del robo de 1.575 frascos de la hormona de crecimiento humano es visto como altamente significativo», señala el periódico.
La sustancia robada sirve para los deportes de fuerza, potencia y velocidad.
Quienes la consuman «tendrán beneficios extra y los notarán en unas tres semanas», dijo el doctor Greg Clarke, especialista en medicina deportiva.
Atletas, culturistas y adictos al gimnasio son el mercado natural de la sustancia, cuyas dosis cuestan unos 200 dólares estadounidenses cada una.
La hormona de crecimiento humano es una sustancia prohibida, pero a la vez indetectable, ya que no se distingue de los efectos de la hormona natural del crecimiento. El robo trascendió esta semana, pero ocurrió en la madrugada del 28 de enero en una farmacia de Frenchs Forest, y los ladrones sabían lo que buscaban, ya que fueron directamente a un refrigerador cerrado que fue forzado para sacar las dosis.
El doping fue tema de comentario en Sydney, que recibe en estos días la visita de las máximas autoridades del Comité Olímpico Internacional (COI).
El gobierno de Nueva Gales del Sur anunció su decisión de luchar contra cualquier forma de doping, y dio un primer paso en esa dirección al prohibir al campeón olímpico británico Linford Christie la utilización de las instalaciones deportivas estatales.
Christie, que solía preparar su temporada huyendo del invierno
británico para instalarse en la soleada Australia, dirige actualmente a siete jóvenes compatriotas que prometen para el futuro. Tras dar positivo de nandrolona fue sancionado internacionalmente, pero liberado por su federación nacional.
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