APUNTES AL CARBON

LA HISTORIA PESO MAS MAS QUE LA JUVENTUD

Vaya que la tuvo.

Porque a la pesada carga de torcer lo sucedido durante un siglo y algo más, se agrega la imponente tensión de un acontecimiento que tuvo picos altísimos, cambiantes y emotivos, lo que tornó imposible mantener la frialdad, concentración y mentalidad para absorberlos.

Difícil para gente curtida en estos menesteres de partidos que todo lo definen o, por lo menos, asumen vital trascendencia.

Si resulta complejo para quienes cabalgan en la experiencia de cientos de cotejos de este tipo, dentro y fuera de fronteras, qué dejamos para quienes, en buen número, pisaban la cancha del viejo Campo Chivero, por segunda vez en su breve carrera profesional.

Fue determinante y admitido por el propio director técnico albirrojo.

Juan Ramón Carrasco así lo señaló, estableciendo aquello de que nadie hace experiencia en cabeza ajena, que de eso se trata, cuando hablamos de trayectorias y varias «horas de vuelo», en este negocio de ser protagonista de instancias culminantes, donde se pone a prueba, no solamente el talento y capacidad técnica de los jugadores, sino el control relativo de los nervios y el supuesto miedo escénico, que está ligado a la esencia de cualquier ser humano, pero que se supera a medida de acumular varias jornadas de este tipo.

 

Ya todo se ha dicho en estas horas.

Nacional y River generaron una página inolvidable del fútbol uruguayo.

La portentosa habilidad y velocidad de los darseneros, pudo ser catástrofe para los tricolores, que de manera infartante dieron vuelta el trámite, se quedaron con un invicto y la punta del torneo.

Errores reiterados en las respectivas defensas, que a esta altura son genéricas en nuevo profesionalismo, en algunos casos alarmantes.

Declaraciones previas que tuvieron doble filo, como las del presidente riverplatense, que por un lado aseguraron un arbitraje de jerarquía y por otro motivaron la natural reacción y motivación del cuadro grande al expresar que «no jugaba a nada».

Al cabo, anécdotas que fueron ingredientes sumados a todo lo que estuvo en juego.

El nuevo puntero acredita una vez más la sapiencia de Gerardo Pelusso como conductor. Sobrio y firme en sus convicciones, transmitidas a un grupo sólido y acostumbrado a ganar a nivel local e internacional.

La joven revelación del Clausura, que a pesar del contraste River lo sigue siendo, se enriquecerá y aprenderá de este duro golpe sufrido, que no lo excluye de la lucha por el título, en la medida que no se pierda la memoria de todo lo bueno hecho hasta el momento. En la manera que lo pueda lograr, las ilusiones se mantendrán intactas.

Por último, las camisetas y trayectorias hacen a la historia y tienen un valor adquirido, que también juega y define partidos a favor de quien lo posee. Así es.

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