EL LIBRO DEL PICAFLOR
–¿Cómo estaba el ambiente ayer en la Asociación?
–Como siempre. Increíblemente, el Consejo Ejecutivo no había resuelto colocar la bandera de la AUF a media asta por el fallecimiento del ex presidente, contador Mario Garbarino, pero la advertencia de El Picaflor de semejante desplante quedó corregida enseguida. El contador general Ricardo Rodríguez ordenó de inmediato colocar la bandera a media asta en la presente jornada en señal de duelo.
–¡Qué vergüenza!
–No se sorprenda. Mucho peor fue la fiesta del lanzamiento de los 100 Años de la AUF, donde, en una mesa de siete personas, había sólo dos neutrales (Figueredo y Pastorini). El tercero (Juan Pedro Damiani) llegó exactamente cuando faltaba un minuto para finalizar el acto protocolar. Se arregló su corbata y el traje y finalizó la conferencia de prensa. Y ni qué hablar de la parte oratoria.
–¿Por qué?
–Con el mayor respeto por el ingeniero Ruperto Longo, presidente del LATU, su intervención estaba fuera de contexto. Nadie habló del acontecimiento histórico, de los 100 años. Nadie. Ocho de cada diez invitados (un 80%) le expresaron al Troquílido un comentario paupérrimo de la fiesta del lanzamiento porque en definitiva no se confirmó nada acorde con el contenido de la fecha. Todo parece indicar que el vaticinio que hizo el año pasado El Picaflor respecto a la fiesta del centenario va a confirmarse.
–¿Le parece?
–Mire, la impresión que recogió la gran mayoría de los presentes es que la AUF está siendo utilizada comercialmente y que los 100 años van a servirles a particulares para llenarse de dólares, mientras los clubes se están muriendo de hambre. Especialmente, los de la Segunda División Profesional. En fin…
–¿Usted escuchó algo sobre que los clubes que compiten en fútbol femenino están movilizándose porque no están conformes con algunas cosas que ocurren en la Asociación?
–¿Quién le pasó ese datazo?
–Se dice el pecado pero no el pecador.
–Casualmente, anoche, ocurrió un hecho en la vereda de la Asociación que motivó la inquietud del Troquílido… El guinche de Autoparque se llevó un auto Fiat, blanco, que estaba estacionado en la acera. Eran las 20.00 horas. Podrá imaginarse que lo primero que hizo el plumífero fue investigar de quién era y allí le informaron: «Es de Dorita, la delegada de fútbol femenino de Wanderers».
–¡Pobre Dorita!… ¿Y dónde estaba Dorita?
–Aquí viene lo interesante. Ella, junto a las delegadas de Nacional, Liverpool, Danubio, Huracán FC, Central Español y Rampla Juniors habían fijado una reunión informal para tratar algunos puntos y solicitar una sesión extraordinaria a la coordinadora general, profesora Matilde Reisch. Como no las autorizaron a utilizar la sala de sesiones, debieron concurrir a un bar de 18 de Julio y Vázquez, donde, pagando una consumición mínima, les permitieron reunirse por más de dos horas. Así fue que le llevaron en el guinche el auto a la delegada de los bohemios y El Picaflor pudo enterarse del encuentro.
–¿Y por qué le prohibieron a las delegadas reunirse en la AUF? ¿Por discriminación?
–Interesantísima su pregunta. Mientras los dirigentes de DIFA –que son los dirigentes jubilados del fútbol– tienen una sala sobre la avenida 18 de Julio en forma exclusiva, las dirigentes del fútbol femenino, que también tienen su espacio, fueron desalojadas, literalmente, porque no se trataba de una sesión formal. Ergo, parece que sin la presencia de la coordinadora no pueden reunirse en la Asociación y, como las delegadas querían hablar de determinados temas, sin la presencia de Matilde, tuvieron que pagar una vuelta en el Capitol, para definir una agenda y acordar la solicitud de una reunión extraordinaria para el miércoles venidero. Claro, a la que le salió más caro fue a Dorita, que tuvo que pagar el guinche a Autoparque.
Compartí tu opinión con toda la comunidad