Peñarol prácticamente se despidió del torneo
Será muy difícil que haya un encuentro con tantas emociones sobre los arcos, con dos equipos que apostaron decididamente al ataque y prueba de ello es que anotaron siete goles y erraron no menos de 14 situaciones claras de anotar, muchas de ellas evitadas por los porteros, quienes tuvieron tapadas magistrales, fundamentalmente De Agustini, que sacó pelotas increíbles.
Liverpool llevó a Peñarol a su estadio y lo trató como a un visitante, no le concedió el privilegio del grande, no se amilanó por la seguidilla de triunfos de Peñarol ni con las estrellas deslumbrantes que tiene el equipo de Saralegui, quien debió ver el partido detrás del alambrado.
Los dirigidos por Favaro se pararon con una línea de tres en el fondo, pero con un mediocampo muy poblado, atorando a Peñarol, no dejándolo pensar ni que el «Pollo» Olivera, generador de fútbol, pudiera juntarse con los de arriba. Por eso no extrañó que el primer gol naciera de una pelota robada de Bueno a Lucas, cuando este salía del fondo, una gran habilitación al «Lolo» Estoyanoff que definió, suavemente, cruzado y de zurda. Casi enseguida, Olivera pudo haber liquidado el partido, pero su remate se fue afuera por poco. Liverpool no sintió el impacto del gol, al contrario atacó, «martilló» contra el arco de Salgueiro, lo hizo tambalear y a los 14´ un centro permitió que Lucas se tomara revancha de su error y peinara el balón decretando el empate.
Después se hizo de ida y vuelta, la pelota estuvo rondando el gol, los arqueros comenzaron a tomar protagonismo al igual que Bueno, el mejor de la cancha, quien de cabeza cuando arribaba a la media hora de juego anotó el segundo.
Pero en el primer tiempo hubo una situación que fue determinante. Alvarez reaccionó cuando lo faulearon y aplicó un codazo que determinó que Larrionda lo mandara a las duchas más temprano. Saralegui tuvo que recomponer el equipo para el complemento, hizo ingresar a Bajter, pero el «hueco» dejado por Alvarez en el mediocampo jamás lo solucionó y Liverpool aprovechó ese desorden, ese hombre de más que teniía en campo. Increíblemente, cuando mejor jugaba Liverpool, llegó el tercero de Peñarol. Un pase largo que Bueno aprovechó definiendo en forma notable por encima del golero negriazul. Golazo, pero no había tranquilidad en el partido para el mirasol. Liverpool estaba muy vivo, tanto que Patritti que había ingresado poco antes metió el «cocazo» para aprovechar un envío de la derecha y acortó diferencias. Estaba a tiro y Pezzolano, el que no quiso Matosas y dejó libre, se vengó y empató el partido. Después se hizo de ida y vuelta, Estuvo Peñarol casi cerca del cuarto pero estaba Agustini. Lo tuvo Liverpool pero la pelota porfiada no quiso entrar hasta que Montero, otro de los recambios de Favaro, definió con justeza mandando el balón a un costado de Salgueiro decretando el cuarto gol, que sería el de la victoria. Las emociones continuaron hasta el final hasta que Larrionda dio fin a un partidazo, que pone a Liverpool muy cerca de los punteros y baja a Peñarol, casi despidiéndolo del sueño de ser campeón uruguayo.
Luis De Agustini (6): Tapadas notables en momentos que arremetió Peñarol; Matías González (5): experimentado, rindió; Máximo Lucas (5): un error y un acierto cruciales, después parejo Nicolás Correa (5): al comienzo no pudo con Estoyanoff, después se recuperó; Andrés Rodales (5): por momentos no encontró las marcas, después mejoró sensiblemente; Eduardo Aranda(5): con algún inconveniente en el primer tiempo; Carlos Macchi (6); mandó, metió pierna y fue agigantándose; Carlos Aguiar (6): muy inteligente para jugar en corto y con pelota al pie y a ras del piso;
Paulo Pezzolano (7); figura, estuvo en varias jugadas claves, un gol y siempre generando peligro al arco rival; Héctor Acuña (5): por momentos tuvo apariciones interesantes, algo embarullado; Osvaldo Canobbio (5): no estuvo a la par de sus compañeros pero puso empeño; Maximiliano Montero (6): entró muy enchufado, el mérito grande a de anotar el último gol; Paolo Patritti (6): ingresó y anotó y llevó constante peligro; Emiliano Alfaro (-): poco en la cancha, pero hizo lo que pudo. Gonzalo Salgueiro (5): Algunas buenas intervenciones, nervioso en otras; Matías Aguirregaray (4); con algunos inconvenientes, fue poco arriba aunque cuando lo hizo llevó peligro; Gerardo Alcoba (5): algunas desatenciones que costaron caras; Matías Manrique (4): cuando salió del fondo quedó en blanco; Maximiliano Arias (5): tuvo problemas por el lateral, cuando pasó al medio aportó marca sin destacarse; Mario Alvarez (3): no estaba jugando bien cuando fue expulsado tras un codazo; Marcel Román (5: Tuvo de las buenas y de las otras; Antonio Pacheco (4): en el primer tiempo apareció en cuentagotas pero cuando lo hizo fue en buena forma; en el complemento, sólo destellos; Ruben Olivera (4: opacado, lejos de la zona donde puede influir y además erró un gol, estando solo, que pudo cambiar el rumbo del partido. Fabián Estoyanoff (5): buen primer tiempo, después lo encimaron más pero igual siempre fue de los que más quisieron; Carlos Bueno (7): el mejor de la cancha, dos goles, mucha entrega, ganas y contagio para muchos de sus compañeros; Maximiliano Bajter (4): sin llegar aún a ser aquel jugador que apareciera antes de la lesión; Carlos Díaz (4): escaso aporte, muy estático y sin aporte ofensivo para el equipo; Fernando Correa (-): poco para destacar.
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