HAY QUE AVISARLE

Todo de primera

Por Enrique Yanuzzi

Más allá de aceptar que el clásico del jueves no fue de primera, más bien fue de segunda, la victoria de Nacional sí es de primera.

Desde que se implementaron las finales, año 1994, cada vez que se encontraron en finales los grandes, hasta el jueves, siempre había arrancado Peñarol o se dio un empate como en el año anterior. Esta vez se concretó un arranque con victoria de los tricolores. Muy importante resulta pegar primero, no sólo por aquello que está escrito: «El que pega primero pega dos veces», sino porque los tricolores que no pasan por un gran momento, aprovecharon la oportunidad y picaron al frente.

Otras de las cosas fundamentales, fue sacar ventaja de esta oportunidad tan propicia que se le presentaba al tricolor. Si bien, a Nacional le faltaban jugadores trascendentes como Vanzini, Regueiro y Richard Morales, encontraba a un Peñarol totalmente diezmado. No estaba su arquero titular, toda la línea del fondo y además se le agregaba la ausencia de cuatro delanteros, uno de ellos Cedrés insustituible.

Nacional no podía perder esa oportunidad, no podía repetir el plato del último clásico por el Clausura 2000.

Nacional ganó y punto, sacó la ventaja y punto y está cerca de reconquistar el título que perdió el año pasado.

En lo estrictamente futbolístico, Nacional no puede recuperar su línea futbolística. De León ha optado por un medio campo con marca y menos dinámica. Eso, el equipo lo ha sentido. El jueves jugó sesenta y cinco minutos contra 10 rivales y nunca lo superó netamente. Ni Sergio Martínez, ni Berbia, tuvieron un gran trabajo, al contrario Roma y se vio mucho más exigido y tuvo una gran atajada ante remate envenenado de Ruben Fdo. Do Santos.

Del ganador se puede destacar el trabajo serio del medio campo de Carlos Camejo, la personalidad de Damián Rodríguez y poco cosa más.

Cuando se jugaban ocho minutos del segundo tiempo, apareció un cambio que intentó justamente cambiar los acontecimientos, fue el ingreso de Pablo Islas por Scotti. Fueron los mejores momentos de Nacional, que intentó rodearle la manzana a un Peñarol, que con un hombre menos esperó refugiado toda la noche cerca de su arco.

Después vino todo lo conocido, el polémico penal, lo justo que es el Manteca en la pena capital cuando es decisiva y quizás lo injusto del resultado en lo global del partido.

Creo ser el único que se niega en todo el periodismo, si existe alguien le pido disculpas, en negarme a realizar el análisis de un juez repasando las imágenes de la televisión. El juez no tiene esa ventaja, por lo tanto lo analizo con mis ojos. Por ejemplo, la jugada en donde cobró penal de Olveira sobre Martínez, desde la cabina pensé que estaba acertado, sin embargo nos equivocamos los dos y por suerte estaba atento Walter Rial. No me pareció penal el sancionado. Creo que Romero va a la pelota y si bien pudo existir contacto físico con Islas fue el normal. Luego en las jugadas finales de Bueno, Larrionda estaba muy cerca de la pelota. Desde mi punto de vista y reitero sin televisión mediante, el error influyente en el partido fue el penal sancionado.

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