Podrían suspender a árbitros del clásico por violar Código de Penas
Los integrantes de la cuarteta que dirigió la primera final del Campeonato Uruguayo, Jorge Larrionda, Fernando Cresci, Walter Rial y Daniel Bello, podrían ser sancionados por el Tribunal de Penas por haber violado flagrantemente el Código de Penas que, a título expreso, les prohíbe hacer comentarios públicos de los fallos de los partidos.
Todo el país contempló absorto cómo, antes de bañarse al término del partido, un cronista de la empresa Tenfield SA ingresó al propio camarín de la cuarteta y sentados como en el colegio, uno a uno fueron brindando sus impresiones sobre su actuación, incluidas aquellas jugadas polémicas que hubo a lo largo del encuentro.
El hecho no pasó inadvertido sólo para los televidentes sino también para los demás representantes de los medios de comunicación que, con idéntico propósito quisieron ingresar al camarín de los árbitros para realizarles notas y no tuvieron acceso al reservado recinto, al cual sólo tienen acceso los efectivos policiales y los funcionarios de la AUF.
El Art. 22° los inhabilita
La actitud de los árbitros internacionales de desafiar el marco punitivo de la AUF, llama poderosamente la atención porque el Art. 22° del Código de Penas «Situaciones Especiales», en su numeral II dice textualmente:
-«Los fallos de todos los tribunales de la AUF, así como las actuaciones de los Jueces y del Colegio de Arbitros no podrán ser discutidos por el Consejo Ejecutivo, ni por la Asamblea, ni ser objeto de comentario público por parte de los clubes, dirigentes, jugadores, líneas, etc«.
El árbitro Larrionda, que el jueves de noche explicó con lujos de detalles sus fallos, incluidos los más polémicos, volvió a violar el Código de Penas ayer de mañana, en una entrevista que le realizara del doctor Jorge Da Silveira en CX 18 y que fuera repetida en el programa Area Penal, al mediodía, en la misma emisora.
Fuentes del Tribunal de Penas, que tiene jurisdicción para actuar en la materia (Art. 1° y 2° del Código) explicaron a LA REPUBLICA que sólo podrían intervenir en la materia en caso de que una de las instituciones presente la denuncia formal ante la Mesa Ejecutiva.
Resulta poco serio que los árbitros que se dieron el lujo de embretar a los clubes 48 horas antes de la primera final solicitando un 500% de aumento en sus viáticos, violen el Reglamento General de la AUF con total desparpajo e impunidad.
Aunque el propio Colegio de Arbitros debería actuar de oficio en este tipo de situaciones y denunciar ante el Consejo Ejecutivo la conducta antirreglamentaria de sus integrantes, su silencio parece confirmar que el poder está en manos de la gremial de AUDAF y no de los representantes políticos votados por la Asamblea General.
¿Acaso los árbitros no son funcionarios dependientes de la AUF?
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