Defensor solicitó la renuncia de los neutrales y de la Mesa Ejecutiva
Textualmente el mismo reza lo siguiente:
«El actual Consejo Ejecutivo de la AUF asumió su mandato bajo enfáticas promesas de saneamiento económico, perfecta planificación de la actividad deportiva y claridad absoluta en materia reglamentaria.
Nada de esto se ha cumplido. Hoy comprobamos que la AUF vive, quizás, la peor crisis de su historia en materia económica; la actividad deportiva que finaliza se desarrolló con permanentes alteraciones a las previstas inicialmente y nunca como en esta temporada hubo tanta polémica sobre la aplicación de las disposiciones reglamentarias.
El final de la edición 2000 del Campeonato Uruguayo de Fútbol culminó en su segunda fase con incertidumbres de variadas especies, sobre la dilucidación de los aspectos más importantes del certamen: nada menos que quiénes correspondía descender a segunda división profesional.
Las actitudes irrespetuosas para instituciones de larga trayectoria en el fútbol, las inexplicables ausencias de los principales dirigentes en momentos de definiciones y una asombrosa falta de ecuanimidad, pone en serio entredicho la capacidad de los actuales conductores de la AUF para continuar ejerciendo las responsabilidades que les corresponden.
El viernes 1º, no bien trascendió la decisión de habilitar a determinados jugadores de Peñarol para disputar el crucial partido del sábado 2 con Huracán Buceo, los dirigentes de Defensor impugnaron la resolución. Procurando una y otra vez ponerse en comunicación con alguien del Comité Ejecutivo de la AUF, pero nadie respondió. A la luz de los hechos posteriores, se advierte que ya habían decidido el curso de los acontecimientos y no estaban dispuestos a desandar el camino.
La conducta irrespetuosa de los dirigentes prosiguió después del lunes 4. Ese día Defensor denunció a la Mesa Ejecutiva de Primera División, que Peñarol había disputado su partido del sábado 2 contra el club Huracán Buceo con tres jugadores suspendidos por el Tribunal de Penas.
Como respuesta la Mesa Ejecutiva fijó el partido entre Nacional y Peñarol y demoró hasta el jueves 7 a las 17 horas para expedirse sobre el planteo de Defensor. En los hechos se estaba dilatando nuestra posibilidad de hacer intervenir al Tribunal de Apelaciones, de modo que cuando este actúe exista ya un resultado deportivo.
Las mayores dudas planteadas a la Comisión de Reglamento para pronunciarse sobre nuestra impugnación, estuvieron en el plazo que rige para la suspensión preventiva a los jugadores. Y en este sentido, la Mesa Ejecutiva los indujo a error cuando les manifestó que el aviso a la Mesa fue realizado el día 30 de noviembre a las hora 19.15.
Falso. Se le avisó telefónicamente el miércoles 29 de noviembre y formalmente por escrito el día 30 de noviembre a la hora 15. A las 19.15 horas es el momento en que recién se dignó el presidente de la Mesa Ejecutiva concurrir a las oficinas de la AUF.
Ante requisitoria periodística sobre la causa por la que no concurrió antes, manifestó que estaba trabajando y que él no tenía por qué cambiar sus hábitos. A título de ejemplo dijo: «Cuando el Sr. Eduardo Ache era neutral de la AUF le pidió a quien habla que se quedara hasta las 11 de la noche para promulgar el fallo de Islas y quien habla le dijo que no, que si el laudo del Tribunal venía el miércoles a la hora que estaba la Mesa Ejecutiva reunida la íbamos a promulgar, pero quedarnos hasta las 11 a promulgar un fallo como nunca lo hicimos, no lo íbamos a hacer».
No fue su trabajo particular el que le impidió estar presente en las oficinas de la AUF en el horario que era su deber estar, sino un consciente propósito de retrasar su llegada a la AUF. Y en cuanto al episodio que relata mantuvo con el Ec. Ache, donde parece querer demostrar la inflexibilidad de su conducta, digamos que el miércoles 6 se retiró de la AUF luego de terminada la reunión de la Mesa Ejecutiva, para volver más tarde y esperar hasta las 2 de la mañana del jueves 7 para promulgar el fallo del Tribunal de Penas.
Frente a la pregunta periodística sobre la razón de esa actitud, contestó que había respondido al pedido de un amigo. Innecesaria nos resulta cualquier adjetivización para calificar semejante cambio. El hecho se califica por sí solo.
Ante tanta desprolijidad e irresponsabilidad, Defensor estima que ha llegado la hora de introducir cambios en los organismos de dirección del fútbol uruguayo. Sus actuales integrantes no ofrecen garantías e imparcialidad. Ante bien, algunos de ellos son promotores de una parcialización evidente de las decisiones, cuando deberían ser los primeros, como neutrales, en mantenerse al margen de los intereses clubistas. Es por eso que Defensor reclama la renuncia de los miembros de la Mesa Ejecutiva de Primera División y del Consejo Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
El comunicado de Defensor Sporting es firmado por el secretario Mario San Cristóbal y el presidente Eduardo Arsuaga. Ahora sólo cabe esperar la respuesta que deberán brindar los mencionados integrantes del Comité Ejecutivo y de la Mesa Ejecutiva de Primera División.
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