El Libro del Picaflor

Troquílido, ¿qué le pasó ayer que se comió el fallo?

–Y bueno, no siempre se puede ganar. Ayer le tocó ganar a las radios que por lo general, se nutren de las noticias de los diarios. El Picaflor aguantó a pie firme desde el miércoles a las ocho de la noche hasta la una y media de la madrugada del jueves para esperar el fallo y publicarlo ayer pero, fue imposible hacerlo porque estaba en juego la edición del interior del país de todo el diario y ese esfuerzo no iba a tener la recompensa necesaria.

Dicen que los periodistas aguantaron al pie del cañón.

–No le mintieron, los colegas Banchero, Baillo Preza, Néstor Hugo Sosa, Raúl Tavani, aguantaron estoicamente, pese a que el reloj también le jugó una mala pasada a ellos. Igualmente, durante la dulce espera, surgieron cosas jugosísimas que no están en el fallo.

Cuente, cuente.

–La Mesa Ejecutiva, trabajó hasta la medianoche y como no surgían señales claras de parte del Tribunal respecto a la hora que iba a pronunciarse, Rivero y Jaurena decidieron marcharse para sus casas…

Dicen que hubo una llamada telefónica a Rivero desde la calle Divina Comedia y lo hicieron regresar al despacho.

–Como dice el Quique Yanuzzi, usted no se coma la pastilla. Al plumífero le contaron posta posta, que la llamada que hizo regresar a Rivero al despacho –es mentira que se haya ido de la AUF; desistió de irse a su casa cuando estaba en el garaje– no fue de la calle Divina Comedia.

–No me diga que lo llamó a Rivero el «equilibrista»   como lo llama Damiani– desde Europa.

–Tampoco; la llamada según trascendió en la víspera, fue de un integrante del Consejo Ejecutivo que estaba con la oreja prendida a todas las radios, escuchando las novedades que acontecían en la AUF relacionadas con el fallo. Cuando Daniel Banchero anunció por CX 16 que los miembros de la Mesa Ejecutiva se retiraban de la AUF y el fallo iba a promulgarse el miércoles de la semana próxima, el doctor Jorge Almada llamó a Rivero en forma urgente.

–¡Almada!

–El doctor Almada… Rivero se negó a decirle a los periodistas quién lo había llamado porque, cuando sonó su celular, él estaba conversando con todos los que están acreditados en la AUF sobre los problemas que estaba viviendo como dirigentes de la Mesa Ejecutiva en los últimos días. Parece que Almada le hizo ver que era una macana dejar sin promulgar el fallo una semana, que eso iba a tener un gran costo político para la Mesa Ejecutiva.

–En el fondo tenía mucha razón.

–Por supuest Por eso Rivero volvió del garaje al despacho y aguardó con paciencia que el Tribunal de Penas se expidiera. Es bueno que los lectores sepan este secreto; ninguna de las dos delegaciones (Peñarol y Nacional) querían que la Mesa Ejecutiva promulgara el fallo el jueves de madrugada porque no sabían si iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Esto lo debe saber la afición deportiva porque después de fritas las tortas, hay gente que quiere arrimar agua a su molino y la verdad de la milanesa, es esta que le está narrando El Picaflor.

–¿Ni Nacional ni Peñarol querían que se promulgara el fallo?

–Ninguno de los dos clubes. Y los delegados y dirigentes que estuvieron el miércoles de noche en la AUF hasta la madrugada del jueves lo saben muy bien… Por eso algunas voces se levantaron en contra de la decisión de la Mesa Ejecutiva que no se dejó meter el gaucho y actuó de acuerdo a lo que le dictaba su conciencia. En el acierto o en el error, pero de acuerdo a lo que le dictaba su conciencia y no en base a la presión de los dos clubes que jugaron el partido, sigilosamente, de acuerdo a sus intereses deportivos. ¡Que conste!

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