"La primera en casa"
El primero en ingresar a la zona del vestuario tricolor —después de los jugadores y los técnicos — una vez finalizado el partido, fue el presidente de la institución Dante Iocco, notoriamente satisfecho con el triunfo de sus jugadores. Apenas llegó a camarines Iocco comentó: «como se dice en el truco, tenemos la primera en casa, ahora hay que volver a ganar el domingo. Lo que importa son los tres puntos ganados, porque en un partido muy discreto, el que jugó mejor fue Nacional». Consultado sobre su momento de felicidad, el presidente agregó: «cuando uno gana siempre sale conforme, por eso los conceptos técnicos los dejo para el entrenador. Más que por mí, la felicidad es por la parcialidad, pues es muy lindo para un presidente ver a su parcialidad festejar, pero hay que esperar a la segunda final, y ser prudente en estos festejos».
Un poco de historia
Para el partido de anoche los tricolores concentraron en principio a diecinueve jugadores, pero en las últimas horas de la noche del miércoles, cerca de las 22 horas y en el más absoluto de los silencios, se sumaron al grupo que estaba en Los Céspedes los tres jugadores que luego serían «perdonados» en la promulgación del fallo, Martín Del Campo, Alejandro Lembo y Pablo Islas.
Inmediatamente se supo que los dos primeros serían titulares, sustituyendo a Fajardo y Meneses, en tanto el argentino iría al banco de suplentes. La sorpresa surgió cuando la utilería tricolor ordenó la ropa de los jugadores en camarines, ya que en los casilleros que corresponden a los titulares, aparecían en los últimos las camisetas de Morales, Scotti, Islas y Martínez, dejando la duda acerca de la posibilidad que Pablo Islas jugara desde el vamos, situación que luego no se daría.
Durante los 90´
Seis minutos pasadas las ocho de la noche, sonó la chicharra que indica la salida del equipo, que se produjo cuatro minutos más tarde, totalmente vestido de blanco, con el anoche capitán Alejandro Lembo cerrando la fila.
Cuando los tricolores volvieron a camarines luego del primer tiempo, lo primero que hizo Sergio Martínez fue consultar a los colegas de las radios si la falta que le cometió Olveira fue dentro del área, pero cuando recibió la información de que fue afuera, no hizo otra cosa que morderse el labio y seguir caminando rumbo al camarín, por lo menos con un poco menos de bronca.
Con De León mucho más gesticulante que de costumbre, Islas arengando al aliento de la hinchada antes de ingresar al campo, y Sergio Martínez viviendo el final del partido desde la boca del túnel de la Colombes, pidiendo también a sus hinchas que alentaran a los jugadores que estaban dentro del campo, llegó el final del encuentro, luego del cual llegaron «conversando» al camarín Islas y el técnico tricolor: el rubio argentino comentando que no escuchó el pitazo del juez, y Hugo «caliente» por la expulsión del atacante.
Después sólo el ruido del agua
Luego del triunfo, solamente se escuchaba el ruido del agua de las duchas y algún que otro grito de Ruben Sosa, en un festejo calmo, mesurado, aguardando el segundo encuentro. Vale recordar que los futbolistas continúan sin realizar declaraciones a raíz de los hechos de los últimos días, a pesar de que anoche estuvieron nuevamente junto a ellos en el vestuario Marco Vanzini, Mario Regueiro y Richard Morales.
Luego del partido, dieciocho futbolistas volvieron a Los Céspedes, donde ya quedaron concentrados para el encuentro del domingo, los dieciséis que formaron el plantel en la noche de ayer, más Omar Pérez y Jimmy Schmidt. Mañana se decidirá seguramente que se sumen al grupo Vanzini y Regueiro, que ingresarían el domingo en lugar de Scotti y Varela (o Coelho), pues ya cumplieron con su pena. Los tres jugadores con los que el técnico de Nacional no podrá contar son Jorgeao, Gustavo Munúa, Richard Morales y Pablo Islas.
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