DIRIGENTES DE NACIONAL OFRECIERON UN AGAPE Y CASI TERMINAN A LAS PIÑAS
– Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?
– Una historia muy jugosa que ocurrió hace varios días atrás en el predio de la histórica Quinta de la Paraguaya (Parque Central). Allí convergieron dirigentes del club Nacional de Fútbol y del Centro Atlético Fénix, con el propósito de confraternizar antes del partido que disputaron ambas instituciones por el Campeonato Clausura.
– ¿Qué pasó?
– La Comisión Directiva que preside don Ricardo Alarcón ha impuesto como norma que, previo a los encuentros que debe disputar el primer equipo como locatario, ya sea en el Parque Central o en el Estadio Centenario, organiza un ágape, una recepción para compartir un momento de confraternidad con los dirigentes del adversario de turno y de ese modo, ponerle un manto de civilidad a la competencia deportiva.
– Excelente idea pero vaya al grano, por favor.
– La recepción se desarrolló con normalidad mientras se cumplieron las estrictas normas de protocolo: palabras de bienvenida, copetín ( hubo abundante güiscacho), picadita, cena, intercambio de obsequios. La cuestión se desdibujó cuando la reunión se salió de los cauces normales y se transformó en un encuentro de dirigentes de fútbol, con caprichos y reconoces que afloran cuando el alcohol empieza a subir a la cabeza y se empiezan a aflojar las piernas.
– Siga, siga, que me interesa la historia.
– En un determinado momento, los dirigentes anfitriones empezaron a mimarse el ego, surgieron diferencias propias del ejercicio de sus cargos directrices y como ocurre en cualquier familia, la conversación empezó a subir de tono, empezaron las acusaciones, pase de facturas y se pudrió todo.
– ¡Cómo dijo!
– Como acaba de escucharlo. Algunos de los participantes empezaron a darse manija y casi terminaron a las trompadas, cuando el motivo de la convocatoria era confraternizar con los dirigentes de Fénix…
– Perdón, ¿casi terminaron a las piñas los dirigentes de Nacional con los de Fénix?
– No ponga en boca del Troquílido lo que este no dijo…No repita cosas que no coinciden con la realidad de los hechos…Los que casi terminaron a las piñas fueron los dirigentes de Nacional algunos de ellos, no todos- y los que evitaron el bochorno fueron los homenajeados que tuvieron que arremangarse, pararse en el medio y reclamar calma y tolerancia para que el agua no llegara al río.
– ¿A usted le contaron quiénes fueron los exacerbados dirigentes bolsos que casi terminaron a las piñas?
– Por supuesto…La discusión arrancó por el tema de las divisiones inferiores, por la Casona que la directiva montó pegada a la sede de la avenida 8 de octubre y que está a cargo de Roberto Laplazotte. El vicepresidente, ingeniero agrónomo Atilio Narancio el nieto del Padre de la Victoria, que pagó el tique de U$S 36 con atraso de la cena para las inferiores- hizo algunos cuestionamientos al trabajo de Laplazotte, este empezó a levantar temperatura y casi se agarraron a las piñas. Los que calmaron las aguas fueron los dirigentes de Fénix y el capitán, profesor Eduardo Giovannini, dirigente bolso vinculado a las divisiones inferiores de Nacional que apoyó en todos sus dichos al vicecapitán Laplazotte.
– ¿ Y el presidente Alarcón cómo reaccionó?
– Alarcón ya se había retirado del lugar. Uno de los testigos que se metió en el medio y separó a los irascibles, le comentó al plumífero: » el wisky jugó su partido. Menos mal que no pasó nada porque si no, hubiéramos sido tapa de los diarios y tu te hubieras hecho una panzada con todos nosotros».
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