LA HIJA  DE LILIAN

Es difícil describirla desde mi lugar, pero es una excelente mujer

y excelente amiga. Una mujer muy positiva que trata siempre de tirarle buena onda a los demás, y de preocuparse por los demás, para ver en qué puede ayudar.

Claro que como todo el mundo tiene su carácter, no todo es color de rosa … como esposa ­por lo que yo veo­ también es muy buena, aunque su talón de Aquiles, creo, es la cocina, porque ahí es menos diez. De hace un tiempo me acuerdo que ella iba a una clase con una señora que le enseñaba y de ahí se venía inmediatamente a estudiar; en ese momento la veía poco, porque se sentaba con su cuaderno, con sus lentes, y le gustaba mucho, sin duda; hizo un gran esfuerzo pero llegó a cumplir lo que quería, convertirse en la primera mujer en entrar como kinesióloga a una cancha de fútbol y lo hizo trabajando un buen tiempo en el fútbol femenino de Nacional.

Se puede decir que es muy trabajadora, nunca te dice que no puede hacer algo por más que le cueste, se sacrifica… en casa es la que hace los mandados, la primera en estar dispuesta.

Me acuerdo de una vez que fuimos a la cancha de Danubio femenino todo el plantel de Nacional, algunos padres, mi padre y yo, y cuando terminó el partido, cuando nos íbamos a subir al ómnibus «se trenzaron» una jugadora de cada equipo y mi madre tuvo que ir a separar: nunca me reí tanto, mi madre estaba desquiciada para que no se pelearan, incluso se ligó una patada, pero logró separarlas.

Lilián González, kinesióloga  deportiva. María Inés González, la hija.

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