OBLIGADOS. DEFENSOR SP. Y HEBRAICA POR UN TRIUNFO QUE LES PERMITA IGUALAR LA SERIE

Biguá y Atenas van por otro paso a la final

Biguá y Atenas están en condiciones de colocarse a un triunfo de llegar a la gran final si es que esta noche vuelven a derrotar a Defensor Sporting y Hebraica.

Y no sería sorpresa si lo hacen, menos por el lado de Biguá. El equipo de Villa Biarritz pisó fuerte en la apertura de la serie ante el fusionado, lo apabulló de principio a fin con un juego interno determinante con Young, la mano caliente de tres puntos de Juan Rovira y de Leandro García Morales, que en el segundo tiempo acabó con las pocas ilusiones de su oponente. Biguá llegó a ganar por 26 puntos en un tramo del partido, y lo más cerca que luego se pudo colocar Defensor Sporting fue a 16. Demasiada superioridad del conjunto de Signorelli que hasta en una semifinal de campeonato pudo rotar a la mayoría de sus jugadores. Eso es de gran valor, y demuestra a la vez las múltiples variantes a la orden del técnico Marcelo Signorelli. No ocurre lo mismo por el lado de Defensor Sporting. Más allá de la superioridad de Biguá, no es ni por asomo el equipo que deslumbró a todos con su juego durante gran parte de la temporada. El norteamericano Jackson es un primo lejano de aquel jugador desequilibrante que era, Mielke no pesa hace rato, mientras que Castrillón no ha podido elevar su nivel a pesar de algún chispazo de su clase. Páez no tuvo espacios, Diego González juega de a ratos, y desde el banco, Alvarez debería ser lo mejor pero mostró que no en el primer juego. Si no pasa nada raro, si el técnico Jauri no encuentra alguna anotación en sus papeles que pueda cambiar esto, Biguá volverá a ganar y pensará decididamente en la final, a pesar de que le reste un triunfo más para llegar a la finalísima.

 

Vuelve Matienzo y Atenas se la cree más

El estado de ánimo de Atenas debe estar elevado al 100%. Primero por la ventaja que sacó en el primer partido ante Hebraica, segundo por la confianza que esto generó y tercero porque hoy tendrá en el plantel a Richard Matienzo, que vuelve luego de la suspensión de cuatro partidos. No se trata de un recambio más, sino más kilos debajo del cesto ateniense, ante un Hebraica que está claro no los tiene. Pero se ha notado una diferencia entre Atenas y Hebraica luego del primer partido, y fue el juego de equipo. Mientras el equipo de Berardi ha tenido soluciones por distintas vías, para no depender en demasía de Gibson y Rollins, Hebraica careció de tener que asumir un papel más de protagonista. Reynolds sólo no puede y Panchi Barrera tampoco, Morales apareció en el final, al igual que Bertolini para la reacción, y Cook es demasiado intermitente y hasta lo fue el propio Nicolás Barrera, un jugador que le agrega un plus de sacrificio a su basquetbol capaz de levantar cualquier adversidad. La serie es pareja, lo iba a ser, pero quedó más que claro que quien se «duerme» la queda. A Hebraica le pasó, tuvo que soportar un parcial en contra de 38 a 14 en el tercer cuarto de partido y lo pagó caro.

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