EL LIBRO DEL PICAFLOR
–¿Qué «bolonqui», Troquílido, tiene para hoy?
–Mire, la casilla del correo de voz del celular, estaba llena. El Picaflor, llegó anoche a la Redacción y tenía tres correspondencias con documentación interesantísima…
–A río revuelto, ganancia del pescador, dice el refrán, ¿no.
–El ambiente está convulsionado. Algunas cosas se han encaminado y solucionado, parcialmente, pero quedan otros puntos polémicos para solucionar. Figueredo se va a tener que revolver más que chancho en el barro si quiere que el personal de recaudación de la AUF, le dé un okey a una propuesta del Consejo Ejecutivo.
–Su amigo Domínguez, ¿no le recriminó nada?
–Al contrario, tuvo elogios para El Picaflor porque según él, recogió su testimonio en forma correcta y lamentó nuevamente que la prensa no haya sido autorizada a participar de la sesión secreta de la semana pasada. Pero, siempre hay un pero, como no existe la felicidad total, un Encargado General, se tomó la molestia de visitar la Redacción en la tarde de ayer, y dijo que Domínguez «mintió» cuando aseguró que ellos ganaban más de $ 4.000 por partido.
–¿Ese dato no se ajusta a la verdad?
–Según el Encargado, que pidió reserva, la cifra que Domínguez publicitó pertenece a un partido clásico, jugado un día feriado no laborable que, por ley, debe pagarse doble y además ese funcionario trabajó varios días en venta previa de entradas por lo que acumuló jornales. Por cada jornada de 6 horas, cada Encargado percibe $ 826.10 y por cada fracción de 3.000 entradas, $ 106.90. Por su parte, la gremial de Afrauf –los encargados no están afiliados por lo que sus retribuciones las acuerdan directamente con la AUF– mantuvieron un contacto con el presidente Figueredo, Juan Pedro Damiani y el doctor Almada, procurando un acuerdo para renovar el convenio. Parece que los funcionarios están dispuestos a rebajar hasta un 25% sus ingresos pero el Ejecutivo quiere llegar al 50%.
–¿Y cómo se achica semejante diferencia salarial?
–El presidente Figueredo fue respaldado por la Asamblea General, anoche, para proseguir con las negociaciones y es optimista. Los funcionarios agremiados dicen que hay rubros, innegociables, como por ejemplo, los reconocidos por ley y otros que forman partes de reinvindicaciones históricas de la gremial. Están dispuestos a rebajar algunos beneficios pero sin tocar los jornales básicos de cada categoría. Igualmente, El Picaflor se enteró de un dato muy sugestivo que deberían calibrar la gente de Afrauf.
–Cuente, cuente.
–Ayer, próximo a las 11.00 horas, llegó a la AUF con una carpeta debejo del brazo el empresario Atilio Garrido, funcionario de Tenfield SA y se la entregó al Ejecutivo. Pasadas una hora y media, aproximadamente, el contador Julio Zsafrán, de Paco Casal, telefoneó al propio presidente Figueredo, solicitándole información que, por los monosílabos que empleaba a la hora de responder, estarían vinculados a la negociación con el personal de Recaudación. Informantes del Troquílido, reiteraron que, pese a que la Licitación fue declarada desierta por el Ejecutivo, el contador del zar del fútbol uruguayo, sigue aferrado a la idea de quedarse con el negocio de la venta de entradas. y por eso Peñarol, insiste en no renegociar con Afrauf.
–¡Cómo!
–Esa versión sigue en pie. Al plumífero le consta que Figueredo quiere negociar de cualquier manera con Afrauf, por eso le pidió a los dirigentes que lo ayuden, cediendo en sus aspiraciones, a ponerse a tiro con las exigencias. Si lamentablemente, las partes no llegan a un arreglo, El Picaflor se atreve a adelantarse que, la venta de las entradas del fútbol uruguayo, quedará en manos del contador de Paco Casal.
–Y así cierran el círculo en forma perfecta, ¿verdad?
–Por eso la gente de Afrauf, debe meditar bien y calibrar la difícil situación que atraviesa y el escaso margen de negociación porque los sabuesos están a la expectativa y están metiendo presión para quedarse con el negocio.
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