Desazón: los jugadores sintieron la dura derrota
En el vestuario mirasol reinó el silencio y la desazón tras la dura derrota clásica, la cual no puede ser atenuada por la polémica decisión de Gustavo Matosas de colocar suplentes.
«Clásicos son clásicos y hay que ganarlos», repitieron protagonistas y allegados en el camarín carbonero, con la intención de no restarle importancia a la caída porque no estuvieron los titulares.
Los primeros en arribar a camarines fueron Sergio Pérez y Ramiro Bruschi, seguidos de cerca por Guillermo Reyes y Julio Mozzo. Como es habitual, Gustavo Matosas cerró la fila tras sus dirigidos.
Mario Alvarez y Carlos Bueno arribaron con lágrimas en los ojos y el delantero golpeó fuertemente la puerta al ingresar al vestuario. Minutos antes el delantero le había pedido perdón a la hinchada por la dura derrota clásica (más allá de que fue el jugador carbonero de mejor rendimiento dentro de la cancha).
La derrota caló hondo en el corazón de los protagonistas, quienes tendrán la posibilidad de revancha el próximo 2 de febrero.
A los dirigentes que habitualmente se encuentran en zona de vestuarios tras los partidos (Víctor Cabrera, Gervasio Gedanke, Fernando Errico y Washington Cataldi) se sumó Juan Pedro Damiani.
El coordinador institucional ingresó al vestuario, donde conversó con los integrantes del cuerpo técnico.
Los jugadores se fueron retirando prácticamente sin prestar declaraciones, mientras que la reunión entre los dirigentes y el cuerpo técnico se extendió hasta cerca de las 00:20 horas.
En la presente jornada el plantel entrena en horas de la tarde, y el entrenador comenzará a definir la oncena que se deberá enfrentar el próximo miércoles ante Defensor Sporting.
Peñarol jugará por el tercer y cuarto puesto a partir de las 19:30 horas.
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