Cortitas Deportivas
MIRASOLES
Antonio Pacheco realizó ayer la rutina física en la concentración de Los Aromos de buena forma. Mientras tanto, Matías Manrique continúa en sanidad pero recuperándose. Ambos futbolistas no estarán presentes en el clásico del fútbol uruguayo ante Nacional.
Mientras tanto, se confirmó los detalles de la Copa Suat en la cual habrá un nuevo clásico el próximo sábado 2 de febrero, mientras que el partido preliminar será San Martín (Perú) ante Tacuary (Paraguay). El lunes 4 de febrero se jugará el cotejo por el tercer puesto y la final. Los encuentros son a las 19.30 y 21.30 horas.
Los precios de las entradas son los siguientes: Tribunas Amsterdam y Colombes $ 60, Tribuna Olímpica $ 90, Tribuna y Platea América $ 120, menores de 5 años, acompañados de un mayor tiene el ingreso gratuito.
TABLA RASA DE PEÑAROL EN ESTE PERIODO DE PASES
CUANDO TODOS PENSABAMOS QUE LA MEDIOCRIDAD IBA A SER LA NOTA DISTINTIVA DE ESTE ENERO, PEÑAROL «COPO LA BANCA» Y FORMO UN PLANTEL DE REAL JERARQUIA.
En los últimos años, y apremiado por la necesidad de conseguir títulos, la entidad mirasol se cargaba de jugadores de cuestionable relevancia.
Permanentemente se «gastaba pólvora en chimangos». Se traían muchos futbolistas, pero los títulos resultaban esquivos.
El «Peñarol independiente» pagaba en la cancha la crisis Casal-Damiani.
«Muerto el perro se acabó la rabia», y a pesar de que ya el año pasado habían vuelto a dialogar Damiani y Casal, recién con la muerte del contador, resurgieron realmente las posibilidades de un entendimiento del máximo empresario del fútbol uruguayo con los mirasoles.
Claro, de un entendimiento a este noviazgo apasionado, hay un largo trecho, que sabiamente Damiani Jr. ha sabido recorrer muy rápido.
Dejando de lado la memoria de su padre y renunciando al «Peñarol independiente», Juan Pedro Damiani ha resultado cáusticamente pragmático.
En seis meses echó a Gregorio Pérez diciéndole que no podía cumplir con sus exigencias y que no había dinero para contrataciones, a los pocos días trajo a Matosas y quince jugadores, y en seis meses se casó con Casal y trajo a uno de los desertores, Carlos Bueno.
Sin duda alguna Peñarol nunca debió haber roto los puentes con Casal, como éste tampoco no podría haberle expoliado su capital futbolístico con la ida del Cebolla, Bueno y Bizera.
Las heridas parece que se han curado, aquí no ha pasado nada, y somos todos amigos.
En el medio quedan cuatro años sin Libertadores, cinco sin ser campeón uruguayo y seis millones de dólares de los jugadores «raptados». ¿Quién perdió? Antes, Peñarol. Hoy, ganamos todos, porque Olivera, Darío, Bueno y el Lolo van a dar espectáculo, y harán del Torneo Clausura un campeonato para alquilar balcones. Defensor con su medio título, Danubio para renovar el Uruguayo obtenido el año pasado y Nacional con el Chengue y compañía intentarán arruinarle la fiesta al carbonero, pero por nombres, que no siempre supone rendimiento, este Clausura parece que esta robado. El Peñarol de Casal y Damiani deberá demostrarlo en la cancha, pero corre con el caballo del comisario.
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