Mucho ruido y pocas nueces en el período de pases
Como tradicionalmente ocurre, el receso futbolístico da lugar a que todas las miradas se centren en el «otro campeonato», el que se juega en cada período de pases. Y si bien mucho se habla, probablemente como siempre ocurre, poco se concrete. Como dice el dicho «mucho ruido y pocas nueces». Comenzando con Peñarol, antes del Apertura, con la llegada de Matosas al banquillo carbonero, el equipo de las once estrellas se armó hasta los dientes. Contrató a más de quince jugadores, pero en la cancha el equipo faltó a la cita, y apenas el no haber caído ante su tradicional rival le salvó el puesto al técnico.
Los mirasoles han perdido a Castillo, Méndez, Vigneri, y los colombianos, por el momento. Para el próximo Clausura, con un cupo más acotado de jugadores a traer, Matosas deberá extremar los cuidados para no «clavarse» como le sucediera anteriormente, y de ese modo aprovechar que Nacional y Danubio están con doble actividad por tener Copa Libertadores, en procura de alzarse con el Clausura. Por su parte, Defensor Sporting trata de conservar en parte su columna vertebral, aun cuando perdió a Carlos María Morales, González, Areosa, aunque terminó quedándose, por lo menos por el momento, con Sebastián Fernández. Pero claro, el no tener actividad internacional en esta primera mitad de año le impide «cargarse» de jugadores. Danubio para su participación copera perdió a Stuani y «Nacho» González y se aseguró a Carlos María Morales, poco compacto lo de los de la Curva si tienen idea de luchar por los dos frentes, lo local e internacional. El otro copero, Nacional, parece que no se refuerza en su justa medida, salvo que piense que retocando lo que ya tiene le alcance. Quizás la ida del «Pato» Sosa sea cubierta en buena medida por los juveniles Cardaccio, Arismendi y Ferreira.
Parece que los albos buscarán tentar suerte, y si «a río revuelto ganancia de pescador» puedan quedarse a último momento con algún «top en decadencia». Por el momento, Blanco parece lo más cercano. Sin duda muy poco para revertir lo que fuera una pálida actuación local, no obstante haberse consagrado en la Liguilla, y una un poco más decorosa participación en la Libertadores de América.
La historia parece que volverá a repetirse. Sobre el fin del período de pases, el Grupo Casal logrará que le contraten sus jugadores, porque son de lo más potable a lo que se puede acceder. Los jugadores vendrán, posiblemente «en paquete», con alguno que sirva y otro que acompañe, estarán fuera de forma, y entrarán en caja cuando el «pescado esté vendido». Los jugadores sí estarán «pipi cucu» para
ser comprables por alguien en el período de julio y agosto.
Esa ha sido la historia de los últimos quince años, y no tiene porqué cambiar. Los clubes no han conseguido independizarse, y al Grupo Casal el negocio le sale bien. «No tiene la culpa el chancho» sino el que le rasca el lomo. Si Nacional y Peñarol se comen algún paquetito es porque no han logrado autoabastecerse y tampoco pueden económicamente contratar sin «una pequeña ayuda de mis amigos», como dice la canción de los Beatles. Entendámonos, Casal hace negocio, pero en cierta medida también les hace una gauchada convenciendo a determinados jugadores para que se venga del primer mundo a jugar a nuestro país.
Nos duela o no es así. Los jugadores uruguayos prefieren comer banco y forrarse de dinero, que venir a quemarse y jugar en Peñarol (gran tumba de cracks en los últimos años) o en Nacional (por más que tenga Libertadores en la mira).
Viene el que no tiene más remedio, el que está de vuelta, a morir en su patria, o el que necesita reciclarse. Esta es la historia de un nuevo período de pases, al que le bastaría ser de un día, el que los clubes se reúnen con Casal.
Compartí tu opinión con toda la comunidad