El libro del Picaflor

Troquílido, ¡qué relajo se armó en la última Asamblea!

«Fue una feria vecinal… Todos gritaban, criticaban a los neutrales, fue bochornoso». Así la catologó uno de los participantes de la misma al plumífero. Dicen que fue la peor Asamblea de Clubes que se recuerde en la historia de la Asociación.

–Pero ¿qué pasó?

–Un hecho insólito; estando los votos en sala, con el apoyo de Nacional y Peñarol al proyecto deportivo, los dos neutrales que estaban al frente de la misma, no pudieron controlar el debate, se les fue la cuestión de las manos y hubo un delegado que se desbocó y les dijo que tenían que renunciar.

–¿Quién le pidió la renuncia a los neutrales?

–Cuando el debate había dejado de ser debate y el quilombo era fenomenal, el delegado de Liverpool, Ubaldo Mariatto les dijo que deberían renunciar (Almada y Pastorini). Parece que los clubes montevideanos se calentaron muchísimo con Pastorini porque, minutos antes de la Asamblea, este mantuvo una reunión privada con los delegados de los clubes del interior, en la sala del Consejo Juvenil. Para algunos, Pastorini les habría dado el «lineazo» de cómo tenían que comportarse en sala para despachar cuanto antes del proyecto y aprobarlo a tapas cerradas. Ellos creen –los delegados capitalinos– que el doctor Umpiérrez cuando propuso la moción de orden de votar a tapa cerradas, esa posición fue acordada en la reunión previa que los clubes del interior mantuvieron con Pastorini. Midieron mal los tiempos políticos y se generó un revuelo de novela.

–El doctor Silvio Hernández estuvo durísimo, ¿no?

–Fue el que más se calentó. Según le comentaron al Troquílido, le dijo de todo al doctor Pastorini y gritaba con su vozarrón en sala: «este proyecto es para perjudicar a Bella Vista, quieren perjudicar a Bella Vista». La falta de control de la Mesa fue tan grande que cualquiera hablaba sin pedir la palabra, se proferían acusaciones de una banca a la otra y aquello era un viva la pepa… A otro que lo llevaron contra las cuerdas fue al presidente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra porque en un momento dijo que cuando hubo que echar a Villa Española los clubes de Montevideo no pusieron lo que tenían que poner y después de consumada la desafiliación, hubo delegados que le reconocieron a los clubes del interior ese gesto heroico.

–¿Así nomás?

–Así nomás, no. Del otro lado de la sala empezaron a intimar a Ezquerra (Defensor, River, Liverpool, Rentistas) a que diera los nombres de esos dirigentes de clubes de Montevideo que le habían reconocido las agallas de las instituciones del interior para voltear al Villa. Esas acusaciones permanentes entre los delegados calentó a los delegados de los clubes (Peñarol y Nacional) que estaban dispuestos a votar el proyecto pero que, ante tanto desconcierto y presión de la Mesa, cambiaron de posición y votaron el cuarto intermedio.

–¿Los neutrales no dijeron nada?

–Hablaron muy poco pero a ellos les dijeron de todo; se dieron cuenta que el horno no estaba para bollos. Un delegado preguntó en voz alta en determinado momento, «¿dónde están los demás neutrales?», como queriendo decir que vengan otros porque a estos los tenemos arrinconados y no dan para tabaco. Hubo un silencio sepulcral en la sala y se cruzaron varias miradas. Arsuaga también le pasó una factura del doctor Pastorini porque éste quiso desentenderse de la discusión y redacción del proyecto, derivándole la responsabilidad a los clubes y el presidente de Defensor Sporting le puso la plancha en el pecho.

–¡No me diga!

–Sí, señor. Arsuaga que también estaba muy caliente e hizo un gran esfuerzo para no salirse de sus cabales, le dijo a Pastorini que él sabía que había participado de conversaciones fuera de la AUF por lo que no correspondía que pretendiera sacarse su cuota de responsabilidad de arriba. Resumiendo, la Asamblea del jueves de noche pasará a la historia por el despelote que se armó. Insólitamente, cuando estaban los votos para aprobar lo propuesto u ordenado por Tenfield SA y tanto Nacional como Peñarol, coincidían en levantar la mano sin cuestionar nada, casi se agarraron a las piñas… Un delegado que se retiró muy caliente le comentó al plumífero: «a Pastorini y Almada les quedó grande la camiseta». Le estrechó la mano a El Picaflor y descendió la escalera con su calentura a cuestas.

–¡Cuándo se entere Figueredo!

–No se preocupe porque a esta altura, hace rato que los acahuetes de Figueredo lo llamaron para contarles con pelos y señales el bochorno que ocurrió el jueves de noche en la Asociación y la pobre actuación de sus compañeros Pastorini y Almada en la conducción del debate.

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