Colocó su serie 2 - 0 frente a Cordón y ahora lo espera en Villa Biarritz

Biguá lo tiene contra las cuerdas

Ambos equipos se jugaban en este partido muchas cosas, por eso no brindaron un juego claro en la primera parte. Cuesta creer que dos equipos de la clase y jerarquía de Cordón y Biguá pudieran jugar tan mal. Claro que todo tiene una explicación.

La responsabilidad lógica era de Somma y sus muchachos, porque no tienen la mayoría de los partidos en su casa, en caso de ser necesarios y además tanto se habla de que un equipo de su talla no puede quedar eliminado, que ayudó a conspirar contra sus posibilidades. A pesar de ello, jugó un aceptable primer tiempo, con un Wallace enchufado, soberbio en su accionar y fue responsable de la diferencia junto a Bonda y Bouzout, con muchas dificultades. Biguá se presentó sin alternativas en ofensiva, a Freeman no se la prestaban y entonces todo quedó en lo que podían hacer Pierri, Niquichenco y hasta el propio Rovira, cuando irrumpió en escena. Pero Cordón se las ingenió para mantener una diferencia de 10 puntos en varios pasajes (31-21, 33-23, 35-25), aprovechó ciertos destellos de calidad colectiva e individual y se fue arriba en el primer período 38-29.

En el complemento, Biguá le dio caza en 49 puntos, con Pierri exuberante, espectacular, Rovira encendido, moviendo los hilos, haciendo jugar, lo que posibilitó pasar de largo 58 a 54 al final del tercer cuarto.

En los últimos diez, Biguá mandó, mostró jerarquía, actitud, se aplicó en la marca y envolvió a Cordón en una nube de errores en las entregas, en la mala elección de lanzamientos.

Quizás Wallace estuvo demasiado afuera al igual que Bouzout, pero con sus ingresos al final nada cambió y sólo Acosta buscaba el descuento. Cordón se desesperó y Biguá lo sepultó en una noche soberbia colectivamente, con Pierri y Rovira erigiéndose en los gigantes de la calle Galicia.

Los jueces, H. Uslenghi y G. Baum, realizaron una aceptable labor, aunque Baum dejó pasar una clara falta sobre Bertolini, al que hicieron tropezar en un momento caliente del partido. No hay que reprocharle demasiado; si la pelota no entra en el aro, no es problema de los jueces.

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