Hace más de 7 años que no nos visita una selección europea
La llegada de la selección de Hungría para jugar amistosamente ante la uruguaya el próximo jueves en el Campus de Maldonado, rompe con más de siete años sin que nos visitara ningún representativo nacional del viejo continente. Es la húngara la primera selección europea que enfrenta a los celestes en nuestro país, después de que en 1992 lo hicieran Polonia y Alemania, vencedoras ambas de la escuadra sin «estrellas» que dirigía Luis Cubilla. Tiempos de división en el fútbol uruguayo por un conflicto del cual, aún hoy, casi diez años después, persisten algunas secuelas. Todavía no se había solucionado el diferendo entre el técnico celeste y los jugadores más importantes del fútbol uruguayo (Francescoli, Fonseca, Sosa, Aguilera, Herrera, Ruben Pereira), representados todos por Paco Casal. Por lo tanto, sobre fines del 92 la selección de Cubilla debió enfrentar a polacos y alemanes jugando, como lo venía haciendo desde la asunción de este técnico, con jugadores locales y repatriados que no estuvieran alineados con los de Casal.
Polonia, primera ingrata visita
El 29 de noviembre de 1992 Polonia derrota a Uruguay 1-0 con gol de Staniek, encuentro amistoso en el que se vendieron 10.186 entradas, y fuera arbitrado por Javier Castrilli.
Por Uruguay jugaron Robert Siboldi, Tony Gómez, Daniel Sánchez, Fernando Kanapkis y Nelson Cabrera, Marcelo Saralegui, Carlos Sánchez, Diego Dorta (75′ Gerardo «Banana» Rodríguez), Andrés Martínez (70′ Gerardo Miranda), Peter Méndez (45′ José García), Raúl Ricardo Dos Santos. Quedaron en el banco Luis Barbat, Héctor Rodríguez, Luis Da Luz y Alvaro Gutiérrez. El gol polaco se produjo a falta de cinco minutos para terminar el partido, sobre el arco de la Colombes, en momentos en los que los celestes, desordenadamente se volcaban al ataque en procura del tanto de la victoria.
Los tanques alemanes nos pasaron por arriba
Apenas tres semanas después de la visita polaca, Alemania llegó al Centenario para darnos una paliza a domicilio.
El 1-4 sufrido por la desesperanzante selección de Cubilla, aceleró la solución al conflicto con los jugadores representados por Casal. Es que, si el Uruguay de Cubilla le ganaba bien a Alemania, el «Negro» se agrandaría y no daría el brazo a torcer de ninguna manera.
El argentino Juan Carlos Loustau arbitró el Alemania 4 – Uruguay 1 disputado ante 18.676 pagantes que azorados vieron los goles de Buchwald a los 41 minutos, Möeller a los 60′, Häessler a los 70′, Klinsmann a los 77′, descontando los celestes a los 82′ con gol en propia puerta marcado por el alemán Zorc, que intentando despejar un centro a la olla no hizo más que peinarla hacia atrás dejando sin reacción a su compañero Koepke. Los tanques formaron con Koepke en el arco, O. Thon, Helmer, Kohler, Zorc, Buchwald, Matthaeus, Möeller, Häessler (85′ Kirsten), Klinsmann (79′ Bruno Labaddia), Doll (85′ Sammer). El técnico era Verti Bogts, y a su orden quedaron en el banco Illgner, Woems, Reinhardt, Effenberg, Schol y A. Thon.
Cubilla con el mismo equipo
Los once que mandó a la cancha Cubilla no diferían demasiado de los que habían alineado ante Polonia. En el arco estuvo Siboldi, en el fondo Tony Gómez, Daniel Sánchez, Eber Moas y Nelson Cabrera, Marcelo Saralegui (58′ José García), Alvaro Gutiérrez, Héctor Morán, José Luis Zalazar, Walter Peletti y Hugo Guerra. En el banco quedaron Luis Barbat, Fernando Kanapkis, Leonardo Ramos, Carlos Sánchez y Adrián Paz.
Luego de este amistoso, la selección de Cubilla no volvió a jugar encuentros de este tipo hasta solucionarse el diferendo con Francescoli y Cía. En junio la selección participó de la Copa américa en Ecuador e inmediatamente debutaron con este técnico la mayoría de los mejores jugadores con los que contaba nuestro fútbol en esos momentos
. El debut de las estrellas fue en Lima, con victoria 2-1 sobre Perú, semanas antes del inicio de las Eliminatorias.
Fueron los últimos europeos
Fueron entonces polacos y alemanes los últimos europeos que pisaron estas tierras para enfrentar a la selección uruguaya. Fueron derrotas las últimas visitas «gringas», la última de ellas con humillación. Esperemos que este reencuentro con los del viejo continente nos devuelva las alegrías de antaño.
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