No aflojes, Carlitos
Pocas veces existió una rara unanimidad en el periodismo deportivo como en el caso de Carlos María Morales. Los goles que ha marcado en los últimos meses y los campeonatos ganados estaban justificando que se le debería citar para la Selección. Los goles semana a semana llegan desde México, fútbol de alta competencia, mundialista, los campeonatos ganados por el Toluca más la circunstancia de jugar permanentemente en la altura, indicaban que había llegado la hora.
Lamentablemente no fue así. Pasarella nos amagó a todos, dijo que lo tenía en la mira, se dijo que quizás hasta el mismo sábado anterior al partido podía lleganr, pero todo fue en vano. Carlos María Morales, goleador, muy buen jugador, compadre de Cardozo, el artillero paraguayo en las eliminatorias, no sé siquiera si vio el partido por televisión.
Uruguay no tuvo en toda la tarde boliviana una sola llegada peligrosa, no tuvo un solo delantero que se supiera mover en la altura de La Paz. Morales no fue tenido en cuenta. Error de Passarella. Carlos María Morales debió llegar al altiplano boliviano, hubiese sido una pieza fundamental para el plantel.
La experiencia con triunfos continuos durante más de tres temporadas, jugando y viviendo a 3.000 metros de altura, más su reconocida capacidad en un fútbol tan competitivo como el azteca, así lo estaban indicando.
Soy de los que piensa que Morales no sólo tiene que ser llamado para jugar en la altura. Un goleador de sus características, filtrador, hombre de área, puede ser fundamental para el resto de la eliminatoria.
Cuando falta mucho para el partido con Paraguay, sería bueno seguir los rendimientos del mencionado punta del Toluca, más lo que están haciendo por el mundo jugadores como Pandiani, Iván Alonso y hasta el propio Diego Alonso.
Goles son los que hacen falta, pues bien, no hay que subestimar a los que están marcando semana a semana, en el Uruguay y el resto del mundo.
Carlos María Morales no tiene que ser «reservado» en exclusividad para partidos en la altura, en el llano los celestes han dado muestras de tener problemas para meterla adentro. Sería bueno ver a Darío Silva con Morales.
El pasado fin de semana, pocos días después del partido con Bolivia en La Paz, llegó la noticia otra vez desde México: ganó Toluca, se clasificó para los cuartos de final del torneo de invierno y Carlitos Morales volvió a «mojar»; dos de los cuatro goles que valieron la clasificación fueron del ex darsenero. Además, los comentarios de la prensa mexicana lo dieron como el mejor jugador de la cancha.
Se pasó esperando la llamada para viajar a La Paz; el teléfono no sonó. Sí apareció la ovación en el estadio de Toluca, porque Carlitos no afloja, su vida es el gol, justo lo que le faltó a la Selección en más de una oportunidad en las eliminatorias. Todavía hay tiempo, faltan ocho partidos y quizás Passarella lo llame. Es lo que espera la mayoría.
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