EL LIBRO DEL PICAFLOR
–Troquílido, ¿dónde se metió este fin de semana que lo anduvieron buscando por cielo y tierra?
–¿Quién?
–José Carlos Domínguez; quería hablar con usted de cualquier forma, porque dice que no le habían contado la justa respecto a la discusión que mantuvo con Figueredo.
–Quédese tranquilo, no se ponga nervioso que El Picaflor, que se había ido a La Coronilla al festejo del cumpleaños de su hija menor, Agustina, recibió una llamada telefónica del delegado de Peñarol, donde éste le contó su versión y desmintió que se hubiera estado por agarrar a las piñas con el titular de la Asociación. Usted podrá imaginarse que, tal cual es su estilo, el Troquílido mantuvo en secreto sus fuentes –fue más de uno– y le abrió las páginas a Domínguez para que dijera su verdad…
–Siga, siga.
—Domínguez, en primera instancia, reconoció sin ningún problema que había mantenido una discusión dialéctica, muy fuerte, con Figueredo pero asegura que éste no lo desafió a pelear. Según él, no es cierto que el presidente de la AUF le dijo «vos no te hagas el vivo», en tono pendenciero, desafiante, aunque reconoció que en un momento determinado, lo comparó con el arquitecto Mariano Arana, por su lirismo. Domínguez asegura que si bien la discusión con Figueredo, delante de todos los delegados de los clubes, tuvo momentos álgidos, no se faltaron el respeto en ningún momento.
–Sus informantes aseguran lo contrario.
–Bueno, pero acá tiene la palabra José Carlos Domínguez, quien le reiteró a El Picaflor que está seguro que la versión publicada el pasado viernes fue relatada por «malos informantes» y que no se ajustó a los hechos. «Fue una discusión acalorada, pero con altura. Peñarol pidió antes de empezar la reunión que permitieran la presencia de la prensa porque quería que el periodismo difundiera la realidad de los números de lo que está pasando con el Personal de Recaudación y los neutrales se opusieron. De haber permitido el ingreso de la prensa, no hubieras escrito cosas que no se ajustan a la realidad», le comentó Domínguez al plumífero, que telefoneó luego a sus fuentes y le dijeron que no se moviera de su posición original.
–Cuente, cuente.
–Según el delegado de Peñarol, su club no pidió el despido de los funcionarios del Personal de Recaudación. «Con Figueredo, discrepamos en cuanto al enfoque. Para él, se trataba de un gasto y para Peñarol es una inversión. Cuando él nos dijo que la Asociación no estaba en condiciones de destinar dinero para indemnizar a los funcionarios en caso de llegarse a ese extremo, le recordamos que, desde que vamos a la Asociación, ésta siempre presentó balances con déficit y nunca tiene dinero en caja. Nosotros fuimos a defender las fuentes de trabajo de los que menos ganan. Lo que nadie dice es que un jefe de boletero, por ejemplo, gana más de $ 4.000, gana más que un árbitro en un partido de mucha convocatoria, y no $ 300, como dicen por la prensa. En la reunión, demostramos con números cómo en un partido del Clausura, con la misma cantidad de entradas vendidas que en el amistoso con Chacarita Juniors, pagamos cinco veces más al personal de la AUF. Sin embargo, cuando administramos nosotros, Peñarol ahorró muchísimo dinero», agregó Domínguez.
–Ese mismo argumento lo escuché ayer en la audición Peñarol Verdad.
–Es cierto. Domínguez le aseguró al Troquílido que, después de su intervención, varios delegados lo felicitaron por su exposición porque la mayoría de los dirigentes no sabían que la AUF carga con un 40,5 % los jornales que luego vuelca al pago de otros beneficios que figuran en el convenio ahora denunciado. «Peñarol no tiene problemas de nombres, tiene problemas de números… Es cierto que Figueredo cuestionó muchas cosas, como el número de clubes, dijo que los clubes proponían delegados al Colegio de Arbitros y luego renunciaban a pedido del mismo club –en alusión al caso de Angel Tucci– pero no hubo agravios. Los dos hablamos correctamente, por eso no es cierto que me haya desafiado a pelear. Y la cancelación de mi viaje a Paraguay se debió, pura y exclusivamente, a que mi hija tenía un examen el viernes en el Colegio Elbio Fernández y yo me quería quedar para acompañarla. De no haber sido por este inconveniente, hubiera aceptado la invitación porque no no es mi estilo rechazarlas», finalizó Domínguez que, aseguran, pasó un fin de semana muy nervioso porque quería hablar con El Picaflor y no sabía que había ido en un vuelo rasante hasta La Coronilla.
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