DESDE EL ALTIPLANO

A ritmo de candombe y murga fue despedida la selección del Radisson

(De nuestro enviado especial)

La despedida de la selección uruguaya del Hotel Radisson fue muy emotiva, ya que sobre las 14 horas partió la delegación rumbo al Hernando Siles y un grupo de unos 50 uruguayos entonando canciones murgueras y con dos tambores como fondo musical, saludaron a todos los futbolistas y cuerpo técnico del combinado celeste que dos horas más tarde enfrentaría a la selección de Bolivia. Los integrantes de la selección uruguaya, de comportamiento ejemplar en su estadía en suelo boliviano, se despidieron del personal del Hotel Radisson. La despedida con los trabajadores se dio ya que después del partido la delegación partió directamente hacia el Aeropuerto de El Alto para tomar el charter a las 22 y 30 de Bolivia llegando a Montevideo en las primeras horas de la madrugada de hoy.

Los bolivianos se fueron entusiasmando por el partido contra Uruguay con el paso de las horas, en el fin de semana toda la expectativa estuvo centrada en la competición de ciclismo denominada Doble Copacaba; recién el lunes pasado, el público se acercó a los puntos de venta para adquirir en forma anticipada sus localidades. La asistencia al Hernando Siles llegó a los 30.000 mil espectadores, la venta de entradas estuvo cercana a las 25.000 y la recaudación se estimó en 300.000 mil dólares. La policía cumplió un trabajo muy profesional, desde las 10 de la mañana estuvo en la custodia de los alrededores del Hernando Siles y las 13 horas formó un fuerte cordón para evitar las aglomeraciones, para que solamente pudieran ingresar a dicha zona, aquellas personas debidamente acreditadas con su entrada. El número de efectivos que trabajó se calcula en 1500, la mayoría estaba uniformada, pero también había un amplio número de policías de particular.

La llegada de Uruguay al Hernando Siles se produjo a las 14 y 30 horas, es decir una hora y media antes del partido. Dos vehículos con sirenas abrieron paso en el corto trayecto desde el Radisson al Estadio. Las costumbres se mantienen en todos los partidos del exterior, Daniel Passarella se ubica en el primer asiento, en el que conocemos como perteneciente al guarda, Sabella y Kohan en el otro sector y Ricardo Cosentino en la segunda fila. En el trayecto varios futbolistas escuchaban música en sus walkman, y la música preferida era la salsa. El descenso del micro fue en forma normal, algunos gritos hostiles hacia Passarella, pero absolutamente nada más, la delegación ingresó hacia la zona de vestuarios con mucha tranquilidad.

El Ministerio de Trabajo de Bolivia otorgó tolerancia laboral a todos los trabajadores, tanto públicos como también privados con el propósito de que pudiesen concurrir al Hernando Siles a acompañar a su selección en la instancia eliminatoria. La jornada laboral determinada por el Ministerio de Trabajo fue en horario continuo desde las 8 y 30 hasta las 15. Eso determinó que el público llegara sobre la misma hora de iniciación del compromiso formándose largas colas que provocaron el malestar de muchos aficionados que pugnaban por ingresar al escenario para lograr una buena ubicación.

Como ya pasó en otros encuentros de la Eliminatoria, el popular «Pato Celeste» volvió a entrar a la cancha junto con el equipo. Esta vez le fue mucho mejor que en Buenos Aires, ya que además de festejar el punto conseguido a 3.600 metros de altura, no terminó «guardado», como aconteció del otro lado del Río de la Plata.

De los catorce futbolistas que ingresaron al campo del Hernando Siles, casi la mitad (seis concretamente) son de piel morena: Gustavo Varela, Darío Rodríguez, Marcelo Romero, José Franco, Mario Regueiro y Darío Silva. Muy atrás hay que ir en el tiempo para encontrar a tantos jugadores de color juntos dentro del campo, pero una vez más, en una conquista celeste aparecen morenos en la foto del equipo.

Solamente uno de los jugadores celestes que enfrentaron a los del altiplano estuvo presente en el campo la última vez que uruguayos y bolivianos se enfrentaron en La Paz, en partido válido por las eliminatorias para el Mundial de Francia ´98.

Marcelo Romero también jugó en el mediocampo celeste en aquel partido del 20 de julio de 1997; en aquella ocasión caímos ante los dueños de casa por un tanto contra cero.

Lo del delantero Roger Suárez fue francamente incomprensible. Jugó con camiseta de manga corta, pero calzando guantes de lana negros, para el frío. Manga corta y guantes, si realmente tenía frío hubiera utilizado vestimenta con mangas largas.

Passarella volvió a bajar el promedio de jugadores «repatriados» en este partido, pues si bien en el plantel sólo había dos, lo que era de por sí una cifra casi histórica, la mayor parte del encuentro jugó con uno solo que fue Pablo García. Cuando restaban 35´ para el final recién ingresó Darío Silva, el otro jugador que milita en el extranjero.

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