Gritos provocadores en el reconocimiento celeste del Hernando Siles
La temperatura del partido comenzó a elevarse, los dos equipos se juegan mucho y los bolivianos quieren ganar de cualquier manera.
El campo de juego del Hernando Siles había sido cedido a la selección uruguaya para que realizara el reconocimiento del campo de juego a las diesiséis horas, y el entrenamiento podría tener un máximo de una hora. Cuando la delegación celeste irrumpió en la cancha, se encontró con que la selección de Bolivia todavía estaba entrenando bajo la supervisión del profesor Vaca. La sorpresa y malestar de los celestes aumentó cuando los minutos pasaban y los bolivianos seguían entrenando sin respetar los horarios acordados. Cuando eran las 16.45, Passarella dio la orden a los futbolistas de irrumpir en un sector del campo de juego para iniciar el entrenamiento. En la historia de las eliminatorias nunca vimos algo parecido. Los dos equipos rivales entrenándose cada uno en una mitad del campo; esto siguió por espacio de quince minutos, hasta qye la delegación de Bolivia abandonó el campo de juego. En el momento de abandonar el campo de juego, Oscar Sánchez gritó provocadoramente: «Hay que apagarle las luces»; el público asistente al Hernando Siles apoyó a su capitán y también lanzó el mismo reclamo. Obviamente el tema de apagar las luces era una ironía en función que estabámos todavía a pleno día. El tema se refiere al partido jugado en el Centenario, cuando se le apagaron las luces de nuestro máximo coliseo deportivo a la delegación boliviana. El clima es pesado, los bolivianos por todos los medios buscan calentar el ambiente para lograr un resultado positivo para sus intereses.
A las 18 horas, en Hotel Camino Real se realizó la charla técnica entre la terna argentina que encabeza Horacio Elizondo con el veedor, el venezolano Alberto Castillo, y los representantes de Bolivia, Padilla y Rivero, con los uruguayos Eugenio Figueredo, Daniel Pastorini y Osvaldo Giménez. Allí la terna arbitral informa sobre los criterios que se utilizarán para dirigir el partido y permite que las delegaciones puedan realizar las consultas que entiendan pertinentes. Hoy en el Hernando Siles, dos horas antes del partido, se efectúa la reunión con las delegaciones y el veedor para revisar toda la documentación de los futbolistas.
En el mediodía de ayer compartimos una muy grata reunión con el embajador de Uruguay en Bolivia, Juan Andrés Pacheco Ramírez, autoridades del fútbol uruguayo y boliviano y la prensa en general.
El embajador agasajó a los presentes con platos típicos de Bolivia: sandwich de chola, empanadas salteñas y carne de cerdo. En la oportunidad Eugenio Figueredo, Daniel Pastorini y Federico Banchero le obsequiaron al embajador un banderín e insignias de la AUF, al tiempo que las autoridades del fútbol boliviano destacaron la importancia de la gestión de Figueredo como vicepresidente de la Confederación y le entregaron en nombre de su Federación una hermosa plaqueta que engalanará las vitrinas de la AUF.
Una buena concurrencia calculan las autoridades de la Federación Boliviana de Fútbol para el partido de la tarde; hasta la noche de ayer se vendieron seis mil localidades, a lo que hay que agregarle doce mil abonos. Hoy la venta de entradas comenzará a la hora doce en el propio Hernando Siles. Se estima en treinta mil espectadores la concurrencia al escenario deportivo. Los vendedores ambulantes ya coparon los alrededores del estadio, banderines, camisetas, banderas, gorros y otros distintivos con los colores de la camiseta boliviana, se venden a precios que van desde los tres dólares en adelante.
Una de las visitas más destacadas que recibió Daniel Passarella en la tarde de ayer fue la de Enzo Francescoli, ex jugador y actual dirigente de Tenfield. Como es su costumbre, Enzo pasó por el hotel a saludar al plantel de jugadores y desear la suerte necesaria para el partido.
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