APUNTES AL CARBON

El milagro picapiedra

Allá lejos quedaron las sesudas y filosóficas explicaciones sobre el tema.

Que no puede ser. Que es imposible. Que se cae tarde o temprano. Pero allí estará otra vez mirando desde lo más alto de la tabla de posiciones.

Por encima de la disputa del encuentro entre Defensor y Peñarol, postergado por la actuación de los violetas en la Copa Sudamericana y sin tener en cuenta el partido trunco entre Danubio y los aurinegros, que uno intuye como cosa juzgada, entre idas y venidas, con cierto olor a definición con la chapa puesta del 3 a 1 a favor del actual Campeón Uruguayo.

Por lo menos esa es la impresión que uno tiene, en medio de una dura disputa de tintes políticos, que se dilucidará en las próximas horas. Aun teniendo en cuenta lo antedicho, surge como formidable esta campaña del Rampla Juniors Fútbol Club.

Con tintes históricos, más allá de que todavía falta un trecho considerable para la culminación del torneo, donde el nivel es parejo y las sorpresas están a la orden del día.

Si no, vale preguntarle al mismísimo cuadro rojiverde, que el fin de semana anterior tuvo un duro tropiezo en su excursión a Tacuarembó, donde mordió el polvo de la derrota, a despecho de que haya salido más fortalecido del trance padecido en el Goyenola.

Y lo demostró en la mañana del domingo pasado, donde además de la elaboración adecuada del juego, cuando «las papas quemaron» y con un jugador menos por la expulsión de Cancela, sacó a relucir atributos anímicos y convicción para dominar el trámite y finalmente lograr una victoria trascendente ante Juventud.

 

De sueños vive el hombre

Pitonisos no somos para adelantar el final de esta historia.

¿Rampla llegará al «tiro», como en el turf?

¿Será capaz de sobrellevar tanta adversidad y emerger con la victoria final?

A esta altura podría ser, dicho de manera subjetiva, un deseo que pretendemos se haga realidad, luego de tanta lucha que a brazo partido ha mantenido este núcleo de hombres (léase técnicos y jugadores) como un pacto insobornable que cabalga en una indesmentible dignidad. Dignidad.

Es uno de los más importantes valores que atesora el hombre,

representado de manera cabal en la personalidad y carácter de su conductor, que forjó a este grupo a su imagen y semejanza.

Para quienes le conocemos transitando de la misma manera en distintos ámbitos, le sabemos trabajador, generoso, solidario y ciertamente inteligente.

Capaz de captar todos los momentos en los cuales la duda a la hora de decidir puede ser fatal.

Salvando las distancias, forjado en la calle y el boliche, a la manera de un «Pulpa» Etchamendi, por ejemplo, que sabía internarse en los vericuetos del alma humana.

De los suyos y los otros. Tirios y troyanos. Pero además con conocimientos indudables sobre este negocio del fútbol, en cuanto a cómo se debe defender y atacar con idéntica eficacia, mostrando incluso aristas vistosas en la progresión hacia el arco rival.

Luis López es el hombre del momento, pero sobre todo ha logrado el resultado de ser un motivador de fuste que encontró eco en un montón de jugadores con hambre de gloria.

Es cierto que acechan Danubio, Defensor Sporting y, si de matemáticas hablamos, casi que sería milagro y pico, hasta Peñarol tiene chance de pelear por el título.

Pero el gran protagonista de esta historia ha sido el cuadro de Aguiar, Ferreri, Peula, Dastés, Biglianti y compañía. Que casi no empieza el campeonato, cuyos jugadores cobran poco y tarde, que no tienen nombres que brillen en las marquesinas, que a veces no tienen agua caliente para ducharse. Pero tienen hambre de gloria. Y allí están, bien arriba. El tiempo dirá si se corona el esfuerzo con la vuelta olímpica, pero mientras tanto le siguen dando piola a las ilusiones y los sueños.

Al cabo, de sueños vive el hombre. *

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