"Todas las tormentas pasan"
El presidente de Nacional intenta enderezar el rumbo de un club que vive realidades dispares, creciendo en lo social en forma permanente pero deambulando en las canchas en un Torneo Apertura en el cual «no da pie con bola».
Ricardo Alarcón luce demasiado tranquilo para el momento que atraviesan los tricolores, lo que sorprende cuando ya ha demostrado que es un hombre visceral en algunos intercambios que ha tenido con hinchas en el Palco Oficial. El mismo ha repetido varias veces que como hincha es pasional como todos, pero como presidente debe tener otra visión, por lo que en ciertas ocasiones parece bajar varios decibeles en el camino de la tribuna al vestuario; en su condición de dirigente, los problemas parecen no preocuparlo demasiado, algo que resulta positivo para algunos pero también exaspera a otros hinchas, que se sublevan ante tanta calma en momentos en que las cosas no le salen al equipo.
Tras el partido del sábado, cuando retumbaban en los pasillos del Parque Central las palabras del «Pato» Sosa criticando la labor del árbitro Martín Vásquez, comenzó a tejerse la posibilidad de que la dirigencia tricolor presentara quejas formales, sobre todo cuando uno de ellos recordaba antecedentes desfavorables a Nacional. LA REPUBLICA decidió consultar al mandatario albo sobre el eventual reclamo formal, sobre lo que sentenció: «Recién tenemos Directiva el martes (mañana) pero hasta ahora en ningún momento manejamos formalmente esa posibilidad. Estos son los momentos en que tenemos que tener calma, paz, tranquilidad, en que el cuadro se tiene que adaptar de nuev …y no puede primar el nerviosismo de ninguna manera».
Alarcón agregó que «habría que destacar del partido de ayer porque siempre se miran las cosas malas el gran esfuerzo que se hizo por parte de las dos instituciones para que fuera un partido normal; hace unos días se jugó en la cancha de Danubio y hubo un incidente (…) en el Parque nosotros perdimos y se desarrolló el partido con una gran corrección de parte de todos.
Creo que eso es lo que hay que tratar de lograr, pues implica una gran madurez de ambas instituciones; nosotros estamos ciudando mucho nuestro querido Parque Central y a pesar de la tristeza y desazón de la derrota nos queda la satisfacción de que estamos recuperando viejos valores. Debemos tener hidalguía en las victorias y coraje en las derrotas. Es lo que nos corresponde, por lo que éste es un momento difícil del que se va a salir, porque todas las tormentas pasan».
Interna complicada
No es solamente en la cancha donde los tricolores enfrentan dificultades; también la Comisión Directiva ha sufrido ciertos sacudones: el último de ellos, la renuncia de Adolfo Sayago por diferencias precisamente con el accionar de algunos colegas; en la última sesión se nominó una comisión que integran Juan Ache, Eduardo Giovaninni, Atilio Narancio y Fernando Nin para intentar convencer a Sayago de que deponga su renuncia, presentada antes de salir de vacaciones.
Sobre el tema el presidente dijo que «no tuvo ningún problema conmigo, y deseamos que recapacite pero no sólo por el club sino también por él, porque la renuncia implica no volver más (…) Capaz que un período de licencia es mejor para que pueda retornar en un tiempo.
De todos modos, si lo concreta el pedido de renuncia él del club no se va a ir, eso lo descontamos.» Ante la consulta sobre la llegada a la Directiva de un «peso pesado» en la interna tricolor, el ex vicepresidente Martínez comentó que «Morgan fue contador de mi empresa, no tengo que agregar más…
La Directiva más allá de algunos pequeños escarceos se ha ido alineando en el mismo sentido, ha funcionado como ninguna Directiva, se reúne todas las semanas, pasa horas reunida con una presencia del noventa por ciento en la mayoría de las sesiones …»
Así vivió el presidente las horas siguientes a una nueva derrota, de una manera singular, que despierta tantas adhesiones como rechazos entre sus pares y los seguidores del equipo. Sin lugar a dudas, alguien diferente para el entorno del fútbol. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad