Las "papas queman" para los sanduceros
La situación de los sanduceros no es nada halagüeña de cara al futuro, porque las penurias económicas aprietan los ya flacos bolsillos y la caótica situación, se refleja por inercia en el campo de juego, donde perder es casi una constante y lograr sacar un resultado positivo a esta altura se torna una hazaña.
Según nuestras fuentes, la deuda actual del equipo «papal» al 31 de octubre asciende a 370.000 dólares, de los cuales aproximadamente hay casi 150 mil dólares que son deudas contraídas con los jugadores a quienes –a la gran mayoría– se les debe ocho meses de sueldo (cobraron solo febrero y marzo). De todos modos hay algunos futbolistas a los que se les debe menos, porque en todo este tiempo, se les ha ido extendiendo vales para supermercado, único ingreso posible para sus familias.
La crisis incluso motivó hace algun tiempo atrás, que los jugadores luego del entrenamiento diario, se reunieran y «compartieran la olla entre todos».
Las bocas de salida de dinero para los sanduceros son varias. Por un lado los jugadores, por otro los técnicos sin olvidar otro tipo de compromisos contraídos previamente y que engrosan la lista roja. Vale recordar que al técnico Voltaire García hubo que resarcirlo en tres años, tal cual figuraba en el contrato que previamente había sido acordado con inversores argentinos, los que al menor atisbo de problemas, levantaron vuelo dejando un hueco tremendo para las arcas bellavistenses.
Estos mismos inversores que llenaron de ilusiones a los dirigentes del Paysandú Bella Vista, fueron quienes prometieron apoyo permanente (económicamente claro) y los dirigentes se jugaron a un cuerpo técnico caro así como a llevar varios futbolistas de Montevideo, entre ellos Javier Barragán, Ruben «Nano» Dos Santos (hoy en Peñarol) y Flavio Piñero, quienes a mitad de año hicieron las valijas. Además ya estaban (de Montevideo, Claudio Iglesias, Juan Ravera, y Fernando Kanapkis, que por otra parte es al futbolista que se le debe más, una suma aproximada a los 25.000 dólares. Por su parte Juan Ravera tiene un arreglo especial y cobra un sueldo fijo más la presencia en el campo, lo que incluso llegó a motivar un incidente donde un dirigente solicitó a uno de los técnicos que estuvo en la institución, que no lo pusiera «para que no cobrara la presencia».
La crisis financiera determinó incluso que los jugadores Ravera y Kanapkis, los más experimentados y con «mejor parla» (distinción que le otorgaron los propios compañeros del plantel) consideraran seriamente la posibilidad de salir ellos mismos a conseguir la esponsorización para el club, pero se encontraron con la resistencia de la gente que no aceptaba a Paysandú Bella Vista en el profesionalismo, un problema permanente y sin solución aparente.
Y para colmo de males a la escasa presencia directriz se le sumó en las últimas horas la renuncia del tesorero Alvaro Cernicchiaro, quien argumentó su alejamiento porque su trabajo lo están manejando personas que no conocen a fondo del tema e incluso hay cosas que no pasan por la tesorería. Por otro lado el renunciante y el presidente han cortado el diálogo desde hace un mes e incluso cuando uno concurría a las reuniones, el otro no lo hacía, lo que evidentemente no es lo más adecuado para el funcionamiento de una institución.
En definitiva hay versiones que indican que los sanduceros están «casi de regreso en sus pagos» y que el profesionalismo» les quedó grande»…
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