
Cuando Darío Ubríaco dio el pitazo final se suscitaron incidentes entre los parciales mirasoles y la Policía, la cual respondió con golpes a la intención de los hinchas de hacerse de una camiseta carbonera.
La represión policial generó a su vez el malestar de los hinchas carboneros que se encontraban detrás del arco defendido por Juan Castillo, quienes rompieron parte del alambrado perimetral y los carteles de estática. Los problemas siguieron fuera del Estadio Nasazzi, culminando con un varios detenidos.
El nerviosismo de algunos efectivos policiales fue tal que incluso llegaron a agredir verbal y físicamente a algunos fotógrafos que se encontraban realizando su trabajo en el lugar de los hechos.
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