El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿es verdad que anoche reanudó sus vuelos rasantes por la planta alta de la Asociación?

–Es verdad. En realidad los vuelos siguen prohibidos. Anoche se trató de un servicio excepcional porque se hizo el lanzamiento de la Liguilla de la Segunda División Profesional y el presidente Abulafia le pidió al Troquílido que lo acompañara en la fiesta y así lo hizo.

–Con tal de garronear algo, usted siempre está al golpe del balde.

–Salvo excepciones, El Picaflor no viola el espacio aéreo de Figueredo mientras él sea el comandante a cargo de la pista.

–¿Figueredo estaba?

–¡Por supuesto!

–¿No le dijo nada?

–No, no. El pasado viernes, en el acto que hubo en el Hotel Sheraton sobre la droga, el plumífero experimentó un fuerte dolor de oído. Pensó que se trataba de un problema somático pero después se enteró que se debía a que Eugenio Figueredo estuvo más de una hora cuereándolo al sol… Contó su historia, adornó las cosas de acuerdo a su conveniencia, volvió a ponerse en el plano de víctima –él siempre es la víctima– y se olvidó de contar la otra parte que lo descalificó para siempre.

–¿Le pasaron algún chimento anoche?

–Varios.

–Cuente, cuente.

–Un dirigente muy sensato, inteligente, conversó un rato con El Picaflor de temas comúnes. En un momento, surgió el tema del proyecto de saneamiento económico financiero que Tenfield SA le quiere meter de pesado a los clubes e hizo algunas precisiones interesantísimas.

–Largue el rollo, que me interesa este tema.

–El dirigente le decía al plumífero que si los clubes ceden ante la presión de Tenfield y la Mutual no se pone los pantalones, en un año más desaparece la mayor parte de los equipos profesionales. «El proyecto está hecho para proteger a cinco o seis clubes: Nacional, Peñarol, Defensor Sporting; Danubio, Bella Vista, River y pará de contar. Los demás, que van a quedar limitados a gastar nada más que 20 mil dólares por mes, van a quedar relegados. La tabla de posiciones se va a partir en dos; los ricos estarán arriba y los pobres abajo. Y los de la «B», definitivamente, van a ir desapareciendo de a poco», comentó el dirigente.

–Si aprueban el proyecto, a partir de 2001 volverá a reimplantarse la categorización de las personas como en la dictadura. En el fútbol profesional habrá jugadores «A» y jugadores «B».

–Exactamente. Ese mismo razonamiento fue compartido por este dirigente cuyo nombre El Picaflor lo mantiene en reserva porque si no, los muchachos de la calle Divina Comedia lo ingresan a la lista negra que ellos se encargan de mantener actualizada.

–Siga, siga.

–Un dato superposta que le pasaron también al Troquílido es que si se concreta el descenso de Frontera de Rivera, ya está decidido el equipo del interior que en el 2001 ocupará su plaza, por licitación, en la Liga Profesional de Primera División.

–¡No me diga!

–Agarre un lápiz y un «pelpa» y anote: si Frontera se va a la «B», es muy probable que no compita más en la AUF por razones económicas- el candidato número uno para llenar su vacante es el Plaza de Colonia. Los dirigentes de la AUF están muy conformes con la actuación del equipo, con la infraestructura que posee el club y, muy especialmente, por la calidad humana de los dirigentes. «Es gente muy seria, que trabaja muy bien y se merecen esa distinción. Plaza de Colonia está en condiciones de jugar en la Liga Profesional de Primera División», confesó Eduardo Abulafia cuando El Picaflor le preguntó qué opinaba sobre la versión que un informante le pasó anoche durante el lanzamiento de la Liguilla de la «B».

–He escuchado rumores que a Frontera se lo quieren sacar de arriba en la AUF.

–Nadie lo va a reconocer; es más, si consultan a un neutral, va a desmentir la versión pero el Troquílido le puede asegurar que si se concreta el descenso de Frontera, más de uno va a festejar en la Asociación.

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