Triste fútbol de entrecasa

Con cuatro fechas del torneo disputadas ­más de la cuarta parte del mismo-­, la tabla de posiciones del Clausura es encabezada por Rampla Juniors.

El cuadro que supiera ser presidido por el actual presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol encabeza el torneo con tres triunfos y una derrota.

Pero mas allá de lo anecdótico, folclórico o pintoresco que resulta el hecho, es una muestra de nuestro alicaído fútbol uruguayo.

Nuestro profesionalismo da pena.

Que encabece el campeonato una institución que pocas horas antes del inicio del torneo no supiera si podía comenzar a disputarlo en virtud de las deudas que tiene, es una muestra de decadencia.

Si como muestra basta un botón, que sea líder del Uruguayo es una clara muestra de que el nuestro es un fútbol de alpargatas.

Muchas incorporaciones aurinegras no le han proporcionado las alegrías que el hincha espera, que el hincha merece.

Por su parte el tricolor ha repatriado a los Morales, pero por el momento, la mayor utilidad la ha sacado con el «Chengue» promocionando la campaña de socios.

Sin duda que falta correr mucha agua bajo los puentes, pero el nivel es pobre y si no fuera por la emotividad, que es patrimonio de nuestro fútbol, el espectáculo sería más paupérrimo aún.

Y cuidado, que no queremos decir con esto que nuestro fútbol no exista, nada de eso. Estamos expresando que nuestro fútbol de cabotaje, el que queda luego de la expoliación de valores, cada vez de menor edad ­Cavani y Suárez son claros ejemplos­ es muy malo.

Lo salva la gloria de las camisetas, de los hinchas, de los barrios.

En un mes estaremos comenzando a desandar el camino de las eliminatorias y ése será otro cantar; con todos los repatriados, no dudamos de que venceremos a Bolivia en el inicio de las mismas.

Pero mientras, un triste fútbol uruguayo que se juega a toda hora, entre otras cosas por la pantalla de TV, nos marcará que lo que disfrutamos-sufrimos fin de semana a fin de semana no tiene nivel. Y tanto es así que una gran institución, pero modesta en sus presupuestos, aspiraciones y estructura para un fútbol «profesional» como Rampla, lidera el torneo. En el país de los ciegos, el tuerto, y no precisamente Defensor Sporting, es rey. *

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