Las grandes decepciones
Sin lugar a dudas, en lo que va del Torneo Apertura las decepciones han sido los dos equipos grandes, los cuales de 24 puntos disputados obtuvieron apenas nueve.
Nacional se encuentra de mitad de tabla para abajo con cinco unidades mientras Peñarol obtuvo apenas cuatro. Entre ambos lograron solamente el 37,5% de los puntos en disputa, obteniendo el tricolor el 41,67% mientras que el carbonero logró solamente 33,33%.
Si bien falta mucha «tela por cortar», los grandes continúan perdiendo puntos que los alejan de las primeras posiciones del campeonato. Más allá de los esfuerzos económicos realizados en cuanto a las contrataciones, lo cierto hasta el momento es que tanto los albos como los aurinegros no han encontrado la senda de triunfos y los parciales ya empiezan a impacientarse.
Nacional precisa fútbol
Antes de empezar el campeonato, la gran incógnita de los tricolores era saber «quien la mandaba a guardar», ante la carencia de futbolistas en condiciones de convertirse en goleadores del equipo, ya que las dudas imperaban sobre las llegadas del argentino Pereyra, el paraguayo Florentín y el propio «Chengue» Morales. Sin embargo, las cuatro primeras fechas confirmaron que el gran déficit tricolor radica en la generación del fútbol, ya que varios de los delanteros que aparecieron hasta el momento cumplieron buenas actuaciones (Fornaroli, Pereyra, Florentín los pocos minutos que estuvo y el propio Morales), pero todos ellos carecieron de buenas asistencias.
El equipo de Carreño marcha «a los empujones» hasta ahora, con impulsos individuales imperando sobre las acciones colectivas, sin desnivelar por los costados casi nunca y con un enganche (Lodeiro) que muestra muy buenas condiciones pero aparece demasiado solo en su responsabilidad como usina tricolor.
Como se preveía, el equipo del Parque Central extraña demasiado la impronta del «Malaka» Martínez aun con su traslado «enredado» muchas veces, mucho más que las ausencias del «Chori» Castro, de Godín o del propio Vanzini, por sólo citar algunos. Varios hinchas tricolores imaginan este mismo equipo con la generación de Marcelo Tejera, o con todo lo que aportaba Javier Delgado, sin mencionar siquiera lo que debieron sufrir en el Franzini hace algunos días, al comprobar el momento futbolístico de un «enganche» como Martín Parodi, a quien querían de este lado del mostrador.
Poco pueden hacer «el Nico» Lodeiro o Luis Oyarbide, demasiado jóvenes como para cargar con semejante mochila.
El técnico tricolor probó hasta el momento con dos figuras tácticas similares, ambas poseedoras de cuatro hombres en el fondo, igual cantidad de volantes y dos delanteros, con la diferencia de que primero indicó que los centrocampistas se pararan dos por adentro y dos por afuera y luego varió a tres elementos para la contención y un enganche.
No sería de extrañar que de un momento a otro Carreño acuda a una fórmula que probó en algunos entrenamientos, con tres zagueros y cinco futbolistas en el medio del terreno, otorgándole a Lodeiro (si es que lo mantiene) más compañía.
Mientras tanto, la tribuna confía en que Alexis Viera vuelva a sus mejores momentos, que el fondo empiece a afirmarse ya que Barone viene pisando firme y Victorino va de menos a más, mientras Adrián Romero se muestra flojo y Viana mantiene su regularidad. En el mediocampo «de raspaje» falta ensamble, ya que «O Jota» mejoró en el último juego, pero el técnico deberá apelar a variantes ante las ausencias de Marcelo Sosa y ahora Mathías Cardaccio.
Adelante sigue apostando muchas fichas al «Chengue», pero aunque le canten el esperado «negro el 20″, el diez seguirá estando en rojo.
Peñarol tiene dos caras
El conjunto carbonero volvió a caer por el uruguayo frente a Wanderers, despertando una vez más el malestar de los hinchas, que se manifestaron durante toda la segunda parte y una vez culminado el encuentro.
Tras la caída frente al bohemio, los dirigidos por Gustavo Matosas quedaron décimos en la tabla de posiciones, restando tres partidos por jugar en la presente jornada. Por lo tanto, al final de la cuarta fecha Peñarol podría quedar aún más abajo en la tabla ya que puede ser superado por Central Español (juega con Cerro en el Tróccoli), Juventud de Las Piedras o Liverpool (se miden entre ellos en Belvedere).
El conjunto de Matosas presenta dos caras en su rendimiento: una buena atacando y una muy mala defendiendo. El aurinegro es el segundo mejor equipo en ofensiva pero es el segundo peor defendiendo, lo que demuestra claramente su falta de equilibrio en el juego.
Peñarol ha convertido hasta el momento ocho goles (tres a River Plate, cuatro a Central Español y uno ante Juventud de Las Piedras, mientras que no convirtió ante el bohemio).
En dicho rubro, el mirasol solamente es superado por River Plate, que de la mano de Juan Ramón Carrasco marcó diez goles.
Pero más allá del aspecto positivo del buen rendimiento ofensivo de Peñarol, el carbonero comparte justamente con River Plate la segunda peor defensa del campeonato.
El mirasol ha recibido ocho goles en contra (seis ante River Plate, uno ante Juventud de Las Piedras y el restante frente a Wanderers, no recibiendo goles solamente frente a Central Español).
En dicho rubro, el peor equipo es Progreso (recibió nueve tantos).
Vale destacar que restan tres encuentros por disputarse para completar la cuarta fecha, por lo que las posiciones podrían cambiar, lo que no dejaría de marcar el rendimiento dispar del carbonero al hablar de defensa y ataque.
Por si los números negativos de Peñarol fuesen pocos, el carbonero tiene un promedio de un expulsado por encuentro. *
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