NACIONAL ESTA COMPLICADO PARA JUGAR EN "EL PARQUE" DE NOCHE

Un Apertura con pocas luces

Tras la victoria del fin de semana pasado frente a Wanderers y los resultados que se habían dado en la fecha, la hinchada tricolor esperó el partido ante los violetas con la ilusión de ganar para llegar a compartir la punta con Danubio y River Plate, pero debieron resignarse a la segunda desilusión en lo que va del Apertura. Además de la propia derrota, varios parciales se retiraron «furiosos» por la forma en que llegó la misma, casi sobre la hora y al influjo del ingreso de un hombre que estuvo a punto de llegar a Nacional, «El Ñato» Parodi.

 

Los seguidores de Defensor Sporting, mientras tanto, siguen de parabienes al conseguir la tercera victoria consecutiva ante su rival de la víspera en cotejos del Campeonato Uruguayo, a lo que suman sus producciones en la Copa Sudamericana, en la que se aprestan a sortear una serie más cuando les toque recibir a Tacuary el 13 de setiembre.

 

La jornada había empezado complicada para los «bolsos» ante la escasa cantidad de boletos que los organizadores dispusieron para los hinchas visitantes. Muchos de los que no concurrieron a sacar su entrada en forma anticipada tuvieron que volverse desde el Parque Rodó a escuchar o ver el partido en sus casas. El Franzini lució repleto; finalmente se vendieron 6.054 boletos.

 

Algunos de los que no pudieron ingresar al escenario no se resignaron a retirarse en forma pacífica y generaron algunos disturbios en los alrededores antes de comenzar el juego. Algunos problemas con la Policía, corridas y algunas detenciones signaron el primer capítulo de violencia, que luego del partido continuó con cruces de pedradas entre las hinchadas ya dentro del Franzini, en el sector cercano a los vestuarios.

 

Nacional apostó casi al mismo equipo del último juego, con Perrone en lugar del lesionado Florentín (que hoy será revisado por los oftalmólogos para determinar si puede volver a entrenar) debutando como titular; luego llegó desde el banco el riverense Pablo Munhoz para sus primeros minutos con la blusa blanca.

 

Siguen en sanidad Pablo Caballero y «El Chengue» Morales, mientras que de los «nuevos» restan por debutar Gerardo Acosta, Antonio Fernández y el último en llegar, el arquero Ignacio De León.

 

En los violetas ­que volvieron a lucir un color uniforme en su vestimenta, abandonando el short blanco­ se anunciaba que sería el último partido de Gonzalo Sorondo, pues viajaría mañana para enrolarse en el Inter de Porto Alegre; sin embargo, el propio presidente de los fusionados, Fernando Sobral, reconoció que el tema «no está totalmente definido…existe un preacuerdo pero hay que ratificarlo», a la vez que anunció que se trata de una «muy buena oferta. Ningún equipo uruguayo puede acercarse a esa propuesta.»

 

Por momentos el cotejo se puso «muy caliente», trabado y con suelas que iban muy arriba, pero sin dudas el momento culminante fue el blooper que protagonizaron los Morales ­Oscar y Carlos María­ cuando tras una serie de forcejeos el «Tiburón» terminó estrellado contra uno de los carteles de la estática. Enseguida vino el tumulto, los forcejeos, los gestos adustos, y desde allí cambió el trámite del partido, que se tornó mucho más friccionado todavía.

 

Una circunstancia curiosa la determinó también la presencia de dos jugadores violetas, ya que «El Lalo» Sorondo casi se convierte en jugador de Peñarol en el período de pases, mientras Juan Martín Parodi estuvo a punto de volver a Nacional.

 

Tras su expulsión, el técnico tricolor Daniel Carreño observó el resto del primer tiempo tras un portón en la zona de vestuarios, mientras en el segundo se ubicó en la Tribuna opuesta a la principal, detrás del banco de suplentes.

 

Como suele hacerlo en sus visitas al Parque Rodó, Nacional se fue muy rápido, bastante aplaudido, del escenario violeta rumbo a Los Céspedes, pese a ser la tercera derrota consecutiva ante los dirigidos por «Polilla» Da Silva. Obviamente, en el otro vestidor la alegría ­mesurada­ era común denominador entre los futbolistas y técnicos «tuertos».

 

El próximo juego de los tricolores sería fijado por la Mesa Ejecutiva para el próximo jueves a las diecinueve horas ­en virtud del viaje de la Selección que determina el adelanto de la fecha­, pero es posible que Nacional no pueda utilizar el Parque Central para ese juego, ante la imposibilidad de reconectar en tiempo y forma la iluminación de la tribuna principal.

 

Como recordarán ­ya lo informó LA REPUBLICA antes del juego con Wanderers­ los encargados de las obras del escenario albo debieron desactivar el sistema de luces ante las obras de los nuevos palcos y ahora tendrían poco más de setenta y dos horas para reestablecerlo. Esta tarde estarían en condiciones de confirmar si ese período de tiempo es suficiente para dejar el escenario en óptimas condiciones. *

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