El Libro del Picaflor
– Picaflor; ¿qué novedades tiene para hoy?
– El Picaflor quiere compartir con sus lectores una historia de la cual él fue testigo el pasado viernes.
– Cuente, cuente.
– Como es de público conocimiento, el pasado jueves, en horas de la tarde, murió Juan José Ramos. El sepelio se realizó el viernes, a partir de las 16:30 en el cementerio de Martinelli, ubicado sobre la Ruta 102, en las proximidades del Aeropuerto Internacional de Carrasco. Hubo más de 2.000 personas presentes en el entierro que fue tremendamente emotivo. La mayoría de los presentes eran compañeros bancarios de Juanjo, amigos, familiares y curiosamente, muy pocos dirigentes del fútbol uruguayo y del CA Peñarol.
– No me diga.
– Sí señor. Por la AUF asistieron los doctores José Luis Corbo, Adrián Leiza y el Hernán Navascués, quienes se trasladaron en un remise al cementerio. El Picaflor había averiguado que estaba previsto que además de un dirigente de AEBU iba a hacer uso de la palabra el presidente de la AUF. Cuando algunos de los presentes esperaban que alguien vinculado al fútbol brindara unas palabras de despedida de quien fuera nada más y nada menos que vicepresidente de la AUF, no apareció nadie. Increíble. No hubo un solo dirigente capaz de decir tres o cuatro frases a modo de homenaje para un tipo que, con aciertos y errores -más de los primeros que de los segundos- aportó su granito de arena e hizo, por ejemplo, que Paco Casal pagara U$S 1.800.000 de lo que había prometido, por la extensión del contrato de la empresa Tenfield SA.
– Me cuesta creer lo que está diciendo.
– Al Troquílido también le costó creer que nadie vinculado al fútbol haya hecho uso de la palabra en el sepelio de Juanjo Ramos…
– ¿Y el doctor Corbo por qué no improvisó unas palabras?
– Fue con ese cometido al cementerio pero parece que no pudo soportar el frío de la tarde -que estuvo muy gélida- y se retiró poco después de la ceremonia religiosa que hubo en la capilla instalada en la necrópolis. Cuando el cuerpo fue traslado para darle cristiana sepultura -por parte de un cura que asistió- los tres representantes de la AUF se retiraron del lugar y no hubo nadie que representara al fútbol en la despedida. El Picaflor que estuvo presente, sintió una enorme tristeza por ese vacío evidente, notorio, que se «respiró» en el cementerio. Es cierto que la tarde estaba muy fría, es cierto que era demasiado tarde -próximo a las 18.00 horas- es cierto que el momento era muy duro y emotivo, pero nada de esto justifica la ausencia de la dirigencia del fútbol en el momento que se estaba enterrando al vicepresidente de la AUF.
– ¿No hubo nadie de Peñarol que pudiera suplir al doctor Corbo en el protocolo?
– No señor… No hubo ni un sólo dirigente activo del CA Peñarol en el entierro… La única persona vinculada a Peñarol -hasta hace unos meses atrás- fue el doctor Jorge Barrera, ex delegado de la institución, muy amigo de Juanjo Ramos, que se le vio muy emocionado por la muerte del joven dirigente. Barrera se alejó de la delegación de Peñarol cuando el Consejo Directivo resolvió votar a favor de la extensión del contrato luego de las criticas que los Damiani le habían hecho a Paco Casal. Bueno, Barrera estuvo en el cementerio, acompañó a su amigo pero no era la persona indicada para hacer uso de la palabra en ese instante… Otro dato curioso que constató El Picaflor, fue la ausencia de los principales referentes, opinólogos, del periodismo deportivo en el sepelio de Juanjo Ramos… Seguramente, el «Gordo» -como lo llamaban sus colegas- debe de haber sentido una profunda alegría por esas ausencias… De todos modos, ¿usted no desconfiaría? *
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